¿Cómo debería ser ese lugar especial para calmarse?

Te proponemos crear un espacio específico para que tus hijos se puedan relajar. No estamos de acuerdo con encerrarlos en lugares aislados y aburridos donde no tengan nada más que hacer. Creemos que el lugar ha de inducir a la calma y debe ser para ellos un lugar de referencia donde puedan acudir ellos mismos, sin necesidad de animarles tú, a resolver sus conflictos internos y reflexionar.

Por eso, te animamos a que tus hijos colaboren y se involucren en su creación. El sitio para relajarse y pensar puede ser:

  • Un rinconcito de su cuarto o del comedor, con cojines, música o libros. Puede encontrar allí un osito de peluche reservado solo para escucharle si es que quiere desahogarse con él. Una mesa exclusiva para estos momentos donde tus hijos encontrarán hojas y lápices, barro seco o plastilina para poder crear en función de sus sentimientos.
  • Un lugar donde haya una pizarra de tiza o de rotuladores borrables donde pueda dibujar, escribir y dar rienda suelta a sus sentimientos.
  • Un “trono, un sillón confortable y especial donde hacer ejercicios de respiración, estiramiento muscular, leer un libro, cerrar los ojos y escuchar el silencio… Coloca cerca de él una libreta con un bolígrafo para que tu hijo pueda escribir sus emociones y así, posteriormente, poder leerlo juntos.
  • Su cuarto. Coloca un cartel en la puerta, como en los hoteles, de color rojo que diga: STOP. No pasar. Estoy relajándome.

Dile a tus hijos que elijan un nombre para este lugar especial: mi rincón para tranquilizarme, mi sitio de calma, etc.

Allí puede permanecer todo el tiempo que necesite para calmarse. Te repetimos nuestra premisa: si quieres que se porte bien haz que se sienta bien. Dale tiempo para calmarse sin presiones. Si tu hijo es de los que prefieren llevarse un cronómetro y delimitarse el tiempo, permíteselo.

Cómo se aplica

  • Explica a tu hijo que a partir de ahora, existirá un lugar en la casa para acudir a buscar calma en los momentos de conflicto: Escucha, Enrique, cuando crea que no estás actuando de acuerdo a nuestras normas, te avisaré y pediré que pares. Si decides no parar, te pediré que vayas a un nuevo rincón “especial” para calmarte, si es que estás nervioso, y reflexionar. Se trata de darte la oportunidad de relajarte para poder hablar después. ¿Crees que lo has entendido? Asegúrate que lo entiende haciendo que te lo explique.

  • Para niños pequeños (de 3 a 5 años): cuando tu hijo no se porte correctamente, frena dicho comportamiento diciéndole: ¿Quieres ir a “tu rinconcito de calma”? Posiblemente, sobre todo al principio, te dirá que no. Entonces pregúntaselo de nuevo pero diciéndole que tú también irás con él. Si continua diciendo que no, dale ejemplo y ve tú solo. Una vez allí, relájate tal y como haría tu hijo: pintando, escribiendo, leyendo, escuchando música, etc. Verá que es efectivo dicho rincón, que realmente es un sitio agradable que invita a la calma y, poco a poco, se sentirá cómodo yendo allí.
  • Para niños de primaria: Hay que aprovechar esta pausa para hacer reflexionar a nuestros hijos sobre lo ocurrido y de esta manera sacar algún provecho de la situación conflictiva que les llevó a utilizar esta pausa. Te proponemos que en el lugar creado por ellos para relajarse (su cama, el sofá del comedor, el rincón de la música, etc.) encuentren un papel con unas preguntas estándar que le ayuden a recapacitar y a posicionarse ante el problema. Esta ficha puede incluir los siguientes puntos:
    • Nombre: Enrique
    • Fecha: lunes 10
    • Lugar del incidente: mi cuarto
    • Personas implicadas: Laura y yo
    • ¿Por qué te molestaste? Laura entró sin llamar y cogió mi libro
    • ¿Cómo te sentiste? Enfadadísimo, muy enfadado, avergonzado, dolido, triste, contento, preocupado, cansado, no sentí nada. (Propón varios adjetivos a elegir)
    • ¿Qué hiciste? Le pegué
    • ¿Qué hizo la otra persona? Se puso a llorar y se chivó a mamá.
    • ¿Qué es lo que más te ha molestado? Que mamá me riñera a mí y no a ella, que es la que ha empezado.
    • ¿Podías haber hecho otra cosa? No lo sé, quizás obligarle a salir de mi cuarto a empujones. O también se lo podría haber dicho a mamá.
    • ¿Cómo crees que se sintió la otra persona? Triste, enfadada, herida, sorprendida, agradecida o feliz. (Propón varios adjetivos a elegir)
    • ¿Cómo crees que se puede solucionar este problema para que no se repita otra vez? Castigando a Laura cada vez que yo le diga a mamá o papá que ha entrado en mi cuarto sin permiso.

Las respuestas ayudarán a tu hijo a centrar el problema, a reflexionar sobre lo ocurrido y a barajar posibles alternativas a su comportamiento. Una vez calmado, comenta con él sus respuestas para llegar al verdadero problema (que no suele ser el que el describe en la ficha) y así poderle ayudar. El objetivo es que se acostumbre a mantener la calma ante un problema, para así poder reflexionar y, entonces, tomar una decisión acertada.


Agrega un comentario Agrega un comentario

Anteriormente