¡Bienvenidos!

Una lectura sobre Sión

Febrero 18th, 2010 Escrito por "Víctor Hugo García Plascencia"

Por Francisco Prieto

He pasado este año acompañado por la lectura de libros magníficos, de esos que no vienen a traer la paz sino la guerra. Uno de ellos es el de George Steiner, Los libros que nunca he escrito. En esta obra de sabiduría, Steiner dedica un capítulo a Sión, es decir, al pueblo judío del que forma parte. Nació en París de una familia cuyos orígenes menos remotos se encuentran en esa parte de Prusia que también sería polaca, que es hoy polaca y, educado en el sistema escolar francés, hizo de Inglaterra su país de residencia. Es un ciudadano británico que ha pasado no pocos años de su vida en territorio norteamericano y, por lo mismo, tiene las cartas credenciales para entender, amar, odiar, acoger y rechazar a Sión como ha sucedido con tantos judíos.

En plena guerra en Gaza, la lectura de Steiner me llegó en el mejor momento: llevaba ya muchos días solicitado, en mi correo electrónico, por demandas de unirme a condenas a Israel y por otras que me solicitaban la denuncia de no pocas calumnias malintencionadas que han venido apareciendo en periódicos, revistas, emisiones radiofónicas. Si condenar al Estado de Israel por los actos terroristas de Bombay fue un acto de mala fe –murieron muchos judíos y no fue objetivo mirarlos como una especie de monobloque, como si todos los judíos, los que viven en Israel y los que están en otras partes del mundo, hubiesen actuado juntos– hacerlo por las matanzas en la zona de Gaza fue, cuando menos, discutible. Es verdad que los palestinos de Hamas han agredido con misiles a los israelíes. Es verdad también que esos proyectiles y la tecnología real de la maquinaria de guerra de los palestinos ha producido pocas muertes, nada si las comparamos con el daño causado por los judíos a la población de Gaza.

Pero también es verdad, y no es posible olvidarlo, que los hombres y las mujeres de Hamas pretenden y procuran el fin del Estado de Israel y que esa pretensión hace que los judíos reaccionen de manera desmedida. Para ellos, perder una batalla en el Medio Oriente significa perder la guerra, perder su tierra, perder Sión. La razón es compleja en su aparente simplicidad. Hace demasiados años que muchas personas viven en tierra de Israel, personas que no han conocido otra y que hablan hebreo como lengua ordinaria, incluso como su única lengua. El propio Steiner lo reconoce al escribir: “…Israel está reduciendo a los judíos a la común condición del hombre nacionalista. Ha reducido esa singularidad moral y esa aristocracia de la no-violencia hacia los otros que han constituido la trágica gloria de los judíos. Sé el costo inhumano que esta impotencia omnipresente ha acarreado. Sé lo fácil, lo barato que es criticar a Israel si uno no está dispuesto a compartir sus cargas y su constante peligro. Pero es esta sensación de reducción lo que me ha impedido ser un sionista, hacer mi vida y la de mis hijos en Israel. Los sionistas de salón son tan despreciables como los compañeros de viaje que alababan a la Unión Soviética pero tenían mucho cuidado de no poner jamás un pie dentro de sus fronteras”.

Creo que en la gesta de creación del Estado de Israel en tierra palestina, Occidente pecó por partida doble. En primer lugar por un sentido cristiano o por lo que quedaba de él y que buscaba compensar a los hombres y mujeres victimados en la Shoa, darles un refugio seguro, un lugar donde no se reencontrasen con todos aquellos que les habían dado la espalda en sus países de origen con el advenimiento del nacional socialismo. Con ello, Occidente pasó por encima de la inmensa mayoría que poblaba aquellos territorios y que no quería ni necesitaba conformar un Estado moderno, una mayoría constituida por nómadas cuya patria eran una tierra, un sistema de ideas y de creencias, nunca un cuerpo burocrático. En segundo lugar, Occidente pecó también por su herencia racionalista, por su apuesta al progreso per se, por su absoluta seguridad que hacía que no pocos europeos se preguntasen, como burlonamente se preguntó

Montequieu: “¿Cómo es posible ser persa?”, y por la conveniencia estratégica de tener un enclave occidental en zona petrolera. A esto se aunaron también las guerrillas israelíes y el constante desplazamiento en barcos piratas de refugiados de Europa. El hecho, sin embargo, es que el Estado de Israel existe ahora y que los judíos, por un designio de crecimiento, se han apropiado de territorios que no les fueron dados y no les pertenecen.

Lo que duele, sin embargo, a Steiner es percatarse de que a pesar de todo siempre habrá más palestinos que israelíes –esos premodernos se reproducen y crecen en progresión geométrica, mientras ellos, los judíos, disminuyen–. También le duele que el Estado de Israel eche tierra sobre esas páginas de las Escrituras donde se dice que es necesario amar al extranjero como a uno mismos; donde se recuerda que ellos también fueron extranjeros en el país de Egipto, que hay que construir esa confraternidad porque “Yo soy el Eterno”, el Padre de los judíos, pero también de los egipcios. Un sabio judío, nos recuerda Steiner, un sabio del hasidismo, escribió: “La verdad siempre está en el exilio […] Me doy cuenta perfectamente de que un Estado peregrino no es para todo el mundo. Que los riesgos que corre son extremos. La Shoa es quizá una mofa de lo que pienso. Sin embargo, lo repito: sobrevivamos, si es que lo hacemos, como invitados entre los hombres, como invitados de la propia existencia. En su mesa de fiesta, la familia judía siempre guarda un sitio vacío para el extraño que tal vez llame a su puerta. Puede ser un mendigo o un oculto mensajero de Dios. Nunca debe ser rechazado. Ser un anfitrión es ser también un invitado. Este es el propósito definidor, la justificación de la Diáspora”.

Me rehúso a condenar a Israel. Imagino que yo fuera judío, hijo o nieto de un húngaro, de un polaco, de un austriaco, acaso, que sobrevivió al campo de concentración, que dejó la vida haciendo fértil el desierto, contribuyendo a crear un mundo distinto y mejor para sus descendientes…He visto los frutos multiplicarse. ¿Se me puede pedir que sea pacifista? Sé que nadie me defenderá si los míos y yo no lo hacemos, si no movilizamos todos los recursos posibles de la Diáspora para mantener viva a Sión. En el fondo de mí mismo, si tuviera el valor de enfrentar la realidad, como lo ha hecho el judío Steiner, sospecharía que tarde o temprano sería expulsado de nuevo, que la promesa de sobrevivencia de mi pueblo se habría cumplido en más de dos milenios de exilio, que no sólo, como todos los seres humanos, mi destino sería ser un desterrado de Dios sino, además, un expulsado. Que Dios no habría faltado a su palabra, que después de Auschwitz, de Dachau, de Buchenwald… seguiría habiendo judíos.

Me rehúso a condenar a Israel por defenderse a “dentelladas secas y calientes” y no puedo evitar soñar en la conversión de los judíos a Jesús, en que un día encontrarán en él al Mesías que siguen esperando en vano. Sueño en la salvación de todos por la conversión de los judíos. Jesús, después de todo, era un judío.

Uso y abuso de las mayúsculas

Enero 19th, 2010 Escrito por "Alonso"

Letras

Uno de los grandes problemas de la educación en México es y ha sido siempre la ortografía, como usuario de medios electrónicos donde muchas de las instrucciones y ordenes que se le dan a la computadora distinguen entre mayúsculas y minúsculas, tengo la costumbre de usar minúsculas, pero sufro el que la mayoría de los usuarios solo utilicen mayúsculas, por lo que viene genial hablar de uno de los grandes clásicos de la ortografía: las mayúsculas.

Uno de mis errores comunes es poner los títulos con todas las palabras escritas con la primer letra en mayúscula. Quizá alguien lo haya notado en muchos titulares de internet o en documentos y presentaciones electrónicas, o tal vez no, quizá ya estamos acostumbrados a verlo, sobre todo en la publicidad, y pasa desapercibido.

¿Por qué escribimos cada inicio de palabra con mayúsculas? La explicación es sencilla (y muy previsible): por imitación del inglés. La tradición tipográfica anglosajona sí lo permite. En la hispana, era desconocido este uso. No hay ninguna razón para seguir mal imitando: no se lee mejor, no se capta la atención y, por supuesto, tampoco hay razones normativas que lo promulguen.

Toca desbaratar algunos falsos pensamientos arraigados sobre las mayúsculas: no se acentúan, los meses del año y los días de la semana se escriben siempre en mayúsculas… Mitos que no aguantan un asalto, pero que casi nadie tuvo tiempo de contrastar antes. Uno de estos mitos es las mayúsculas se leen mejor. Falso: sólo cuando se escribe a mano pueden evitar errores de lectura (por eso se usan para rellenar los documentos).

Sin embargo, en la escritura digital lo que realmente ocurre es lo contrario. Para entender mejor lo que digo, intenta leer esta frase:

(a) ES DFIIICL ENENEDTR LAS MALACUSYUS.

Con un poco de esfuerzo habrás entendido, “es difícil entender las mayúsculas”. Ahora, intenta leer esta otra:

(b) Es fical cenpromder las mulinuscas.

Solución: “Es fácil comprender las minúsculas”. Es un experimento divertido y poco riguroso, pero habrás notado que, efectivamente, la minúscula se lee un poco mejor. Eso es porque leemos por palabras, no por letras. Más exactamente, nuestro cerebro presupone qué palabra está escrita según el comienzo, el final y el número de letras. Como los programas predictivos de nuestro móvil, pero más rápido.

Sin embargo, con las mayúsculas se rompe esta rapidez de lectura, no se lee cada palabra unitariamente sino letra a letra; una molestia, vamos. Pero esto no es nuevo, nuestras minúsculas se basan en la letra carolina medieval (desarrollada en la época de Carlo Magno) que nació con la necesidad de crear un alfabeto fácil de leer y rápido de escribir. Con su antepasado directo, las mayúsculas de origen latino, pasaba lo contrario. Esto también demuestra un grave hecho, el abuso de las mayúsculas se debe en gran medida a la pereza, ignorancia y poca disposición de aprender a escribir correctamente, muchos creen que así ya no se cuestionara su falta de acentuación, pero como hemos visto las mayúsculas también se acentúan, otros de los motivos puede ser temor infundado al teclado, pareciera increíble pero se sorprenderían de la cantidad de personas que no saben aun como cambiar entre minúsculas o mayúsculas en un teclado de computadora, a pesar de trabajar con ella a diario.

Conclusión: ante la duda, minúscula.

Pese a que en el español es muy restringido el uso de las mayúsculas, su abuso es una práctica muy común en nuestra época; se usan de forma incorrecta para casi todo.

La norma es muy sencilla: sólo se utilizará la letra mayúscula en el inicio de un texto, después de punto y aparte, en seguida de comillas y en nombres propios.

Así de fácil. Nada de títulos, en encabezados (salvo la primera letra), etc. Y esta norma no es nueva, existe desde siempre.

Observa estos ejemplos:

Forma equivocada

Forma correcta

"El Proceso de Planeación"

"El proceso de planeación"

"El Aprendizaje Basado En Problemas"

"El aprendizaje basado en problemas"

…El Señor Rector Rafael Rangel…

…el señor rector Rafael Rangel…

…el Contador Público Daniel Lara..

. …el contador público Daniel Lara…

Nunca es tarde para corregir.

¡Veámos la música!

Enero 13th, 2010 Escrito por "Amaury Martínez"

Chicken a la Carte

Diciembre 29th, 2009 Escrito por "Alonso"

En la 56a edición del Festival Internacional de Cine de Berlin se hizo una convocatoria a cualquiera que realizara un cortometraje con el tema “comida y hambre”. Fueron 3600 los cortos enviados y 32 los seleccionados para ser proyectados en el Campus Talent de la Berlinale. Chicken a la Carte dirijido por el filipino Ferdinand Dimadura se llevó el premio del público.

Legales, las bodas y adopciones para gays

Diciembre 23rd, 2009 Escrito por "Amaury Martínez"

La nota que causó debate hace unos días… ¿Usted qué opina?


Periódico La Jornada
Martes 22 de diciembre de 2009, p. 29


Con el voto mayoritario de los diputados de PRD y PT, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó ayer las reformas al Código Civil de esta capital, mediante las cuales se legaliza el matrimonio entre parejas del mismo sexo, quienes incluso tendrán derecho a adoptar hijos.


Los coordinadores del PAN, Mariana Gómez del Campo, y del PRI, Israel Betanzos –quienes tuvieron el apoyo del PVEM–, anunciaron que promoverán una acción de inconstitucionalidad ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y demandaron al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, que vete esa disposición y no entre en vigor dentro de 45 días, como fija el dictamen avalado.


El debate en tribuna lo dieron los legisladores de PRD y PAN, quienes durante tres horas no sólo expusieron argumentos jurídicos, sino que llegaron a la confrontación verbal, a las acusaciones de corruptos e ignorantes, y al cuestionamiento de las preferencias sexuales de diputados o militantes partidistas.


Esto último obligó a los coordinadores de PAN, PRI y PRD a improvisar una reunión en el pleno para acordar que se pusiera alto a las descalificaciones desde la tribuna. Por lo que ordenaron a sus huestes no responder las alusiones y pasar a la votación del dictamen en lo general. En ese momento se comenzó a hacer historia: los diputados de PRD y PT sumaron 39 sufragios a favor de las reformas, contra 20 de PAN, PVEM y dos priístas: Emiliano Aguilar y Octavio West.


La maniobra del PAN contra esas reformas se vislumbró desde el primer momento, cuando el diputado Carlo Fabián Pizano presentó una moción suspensiva para que el dictamen sobre los matrimonios entre parejas del mismo sexo se regresara a comisiones, con el mismo argumento que utilizaron en el caso de las modificaciones en materia de aborto y la Ley de Sociedades de Convivencia: se está pretendiendo legislar al vapor, y es necesario más tiempo para su análisis. Su intento fue infructuoso, al desecharse el recurso legislativo por 35 votos contra 26.


El perredista David Razú, promovente de la iniciativa, argumentó que las reformas al Código Civil no buscan sino el reconocimiento de derechos para un sector social, al que permanentemente y de manera por demás injustificada se le han negado, sin que esto vulnere el derecho de ninguna otra persona o grupo social. Remachó:quienes se oponen no han podido producir un solo argumento válido en términos de pérdidas de derechos sobre el concepto actual del matrimonio.


Aspecto del recinto de la Asamblea Legislativa, donde ayer diputados de PRD y PT votaron en favor de modificar el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Aspecto del recinto de la Asamblea Legislativa, donde ayer diputados de PRD y PT votaron en favor de modificar el Código Civil para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. *Foto María Meléndrez Parada

Conferencia sobre el Cambio Climático de la ONU 2009

Diciembre 23rd, 2009 Escrito por "Alonso"

La XV Conferencia Internacional sobre el Cambio Climático se celebró en Copenhague, Dinamarca, desde el 7 al 18 de diciembre de 2009. Esta conferencia fue organizada por la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que organiza conferencias anuales desde 1995 con la meta de preparar futuros objetivos para reemplazar los del Protocolo de Kioto, que termina en 2012.

El objetivo de la conferencia, según los organizadores, es "la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido en todo el mundo, que se aplica a partir de 2012".

El objetivo final (a largo plazo) es la reducción mundial de las emisiones de CO2 en al menos un 50% en 2050 respecto a 1990, y para conseguirlo los países deben marcarse objetivos intermedios. Así, los países industrializados deberán reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 25% y un 40%, respecto a los niveles de 1990 en el año 2020 y deberían alcanzar una reducción entre el 80% y el 95% para 2050.[1]

En la cumbre se reunieron los mejores expertos en medio ambiente, los ministros o jefes de estado y organizaciones no gubernamentales de los 192 países miembros de la CMNUCC. Esta fue la última conferencia para preparar el período post-Kioto. Fue la primera vez que los Estados Unidos participaron, siendo estos los únicos que no han firmado la ratificación del Tratado de Kioto.

Artículo Completo: http://es.wikipedia.org/wiki/Conferencia_de_Copenhague_2009


En el Daily Telegraph, Andrew Gilligan ha publicado el 5 de diciembre de 2009, un artículo titulado "La Cumbre del Clima de Copenhague en 1200 limusinas, 140 jets privados y bocadillos de caviar".

En el Daily Telegraph, Andrew Gilligan ha publicado el 5 de diciembre de 2009, un artículo titulado "La Cumbre del Clima de Copenhague en 1200 limusinas, 140 jets privados y bocadillos de caviar".

Nos enteramos de cosas sorprendentes y totalmente incoherentes con el objetivo de la cumbre, lo que sugiere que esta reunión es un gran engaño, que sólo la asistencia de los participantes produjeron el equivalente a 41,000 toneladas de CO2, la cantidad producida durante el mismo período por una ciudad del tamaño de Middlesbrough (N.T. 140,000 habitantes, una de las ciudades industriales del norte de Inglaterra). La mayor compañía de alquiler de limusinas de Copenhague, cuenta con 12 vehículos, pero para satisfacer las necesidades de la cumbre, que será de 200 vendrán más de Alemania y Suecia. En total, 1.200 limusinas están presentes en la ciudad de Copenhague, 42 para Francia, mientras que sólo 5 coches eléctricos serán identificados… El aeropuerto de Copenhague que le espera, 140 aviones adicionales privados, que es mucho más de su capacidad. ¡Algunos aviones irán a estacionarse en otros aeropuertos regionales en Suecia, y volverán a Copenhague sólo para encontrar a sus pasajeros!

En términos de gente, 15,000 delegados y funcionarios, 5,000 periodistas y 98 líderes del mundo se esperan en la capital danesa, incluyendo estrellas como Leonardo DiCaprio, Daryl Hannah, Helena Christensen, el Arzobispo Desmond Tutu y el Príncipe Carlos. El hotel de lujo “Afichent” (£ 650 la noche algo así como $13,400 pesos) esta completamente lleno,  y ofrecen menús especiales para la Convención sobre el Clima con Coquille Saint-Jacques, foie gras (pate de ganso) y caviar.

Y las prostitutas "son gratis" en la Conferencia Mundial: una tarjeta del Consejo insta a los delegados a "ser sostenibles y no a la compra de sexo", el sindicato local de trabajadores sexuales, ha anunciado que sus 1,400 miembros proporcionaran un “servicio” a cualquier persona que se presente con un pase de delegado de la conferencia sobre el clima!

Por último para tranquilizarnos un poco, hay que  señalar que Copenhague es una ciudad llena de bicicletas, con las antiguas construcciones rehabilitadas para ahorrar energía, y parece encarnar un modelo de vida civilizada sin abuso de CO2!

Fin de año (oficial)

Diciembre 22nd, 2009 Escrito por "Amaury Martínez"

La última reunión:

Un poco de música en vivo, un poco de música de DJ’s realmente malos (ja, ja, ja). En fin, una fiesta no apta para gente fácilmente impresionable. De verdad.

De cualquier modo, saludos y felicidades a todos. Yo, me voy de paseo unos días, pero seguiré escribiendo por aquí… Aunque no haya visitantes. Ja, ja.

Y aquí dejo mi cartita a los “Reyes”:

Queridos Reyes Magos:

Este año me he portado realmente mal, por eso, mi petición no es algún regalo para mí. Es simplemente un favor:

Ojalá nos pudieran mandar más lectores a este sitio. ¿Sí? Por favor.

Gracias.

El próximo año prometo portarme peor.

Lectura y Posadas

Diciembre 20th, 2009 Escrito por "Amaury Martínez"

Recordando un poco lo que se publicaba en la entrada “La lectura en México“, recordaba que mencionaba algo así como el hecho de que somos malos en la lectura a nivel nacional pero que no lo sabemos porque no lo hemos leído:

Era la posada, el recorrido tradicional, el frío de siempre y el ponche que lo amortigua. Después llegaron las piñatas; únicamente tres, pero no importa.

Las piñatas fueron llenadas con fruta, dulces, juguetes y varios papeles pequeños con leyendas: “Vale por $10, vale por $20″. Había unos diez papelitos por piñata.

Observaba cómo pasaban todos a intentar romperlas y cuando lo lograban, corrían desesperadamente a recoger lo que pudieran. Pude notar que varios de los intrépidos tomaban los papelitos con las leyendas de dinero. Algunos los guardaban en sus bolsas, otros los dejaron tirados. Esto se repitió en todas las piñatas.

Al final, nadie reclamó su dinero. Me pregunto si tiene algo que ver con la cuestión de la lectura o si realmente la modestia y humildad entre la gente es capaz de existir. También me pregunto si esta entrada será leída por alguien que no sea algún conocidillo… o yo.

Mis profesores

Diciembre 19th, 2009 Escrito por "Amaury Martínez"

BREVÍSIMA RESEÑA DE CARL SAGAN


Carl Edward Sagan (Brooklyn, Estados Unidos; 9 de noviembre de 1934 – Seattle, Estados Unidos; 20 de diciembre de 1996)1 2 fue un popular astrónomo y divulgador científico de Estados Unidos. Fue pionero en campos como la exobiología y promotor del proyecto SETI (literalmente Búsqueda de inteligencia extraterrestre). Conocido por el gran público por la serie para la televisión de Cosmos: Un viaje personal, presentada por él mismo y escrita junto con su tercera y última esposa, la científica Ann Druyan (también estuvo casado con la prestigiosa bióloga Lynn Margulis). Fue titular de la cátedra de astronomía y ciencias del espacio de la Universidad Cornell en Estados Unidos.

http://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Sagan


Carl Sagan muere en 1996. EL MUNDO Y SUS DEMONIOS se convierte en una de sus mejores publicaciones. Ésta se publica en 1997, por lo que no pudo verla publicada ni saber de las reacciones que produciría.

Para los novatos en la lectura de Sagan, cabe mencionar que antes de cada capítulo o parte de sus libros, agrega algunas reflexiones, citas literarias o frases célebres, con la intención de darle un mayor sentido y una mejor comprensión. Aunque leer Sagan… es como leer un cómic de la ciencia… Valga la vulgar metáfora.

He aquí el prefacio de: EL MUNDO Y SUS DEMONIOS

Prefacio


MIS PROFESORES


Era un día de tormenta en el otoño de 1939. Afuera, en las calles alrededor del edificio de apartamentos, las hojas caían y formaban pequeños remolinos, cada una con vida propia. Era agradable estar dentro, a salvo y caliente, mientras mi madre preparaba la cena en la habitación contigua. En nuestro apartamento no había niños mayores que se metieran con uno sin razón. Precisamente, la semana anterior me había visto envuelto en una pelea… no recuerdo, después de tantos años, con quién: quizá fuera con Snoony Agata, del tercer piso… y, tras un violento golpe, mi puño atravesó el cristal del escaparate de la farmacia de Schechter.

El señor Schechter se mostró solícito; <<No pasa nada, tengo seguro>>, dijo mientras me untaba la muñeca con un antiséptico increíblemente doloroso. Mi madre me llevó al médico, que tenía consulta en la planta baja de nuestro bloque. Con unas pinzas extrajo un fragmento de vidrio, y provisto de aguja e hilo, me aplicó dos puntos.

<<¡Dos puntos!>>, había repetido mi padre por la noche. Sabía de puntos porque era cortador en la industria de la confección; si trabajo consistía en cortar patrones -espaldas, por ejemplo, o mangas para abrigos y trajes de señora- de un montón de tela enorme con una temible sierra eléctrica. A continuación, unas interminables hileras de mujeres sentadas ante máquinas de coser ensamblaban los patrones. Le complacía que me hubiera enfadado tanto como para vencer mi natural timidez.

A veces es bueno devolver el golpe. Yo no había pensado ejercer ninguna violencia. Simplemente ocurrió así. Snoony me empujó y, a continuación, mi puño atravesó el escaparate del señor Schechter. Yo me había lesionado la muñeca, había generado un gasto médico inesperado, había roto un cristal, y nadie se había enfadado conmigo. En cuanto a Snoony, estaba más simpático que nunca.

Intenté dilucidar cuál era la lección de todo aquello. Pero era mucho más agradable intentar descubrirlo en el calor del apartamento, mirando a través de la ventana de la sala la bahía de Nueva York, que arriesgarme a un nuevo contratiempo en las calles.

Mi madre se había cambiado de ropa y maquillado como solía hacer siempre antes de que llegara mi padre. Casi se había puesto el sol y nos quedamos los dos mirando más allá de las aguas embravecidas.

-Allí afuera hay gente que lucha, y se matan unos a otros-dijo haciendo una señal vaga hacia el Atlántico. Yo miré con atención.

-Lo sé-contesté-. Los veo.

-No, no los puedes ver-repuso ella, casi con severidad, antes de volver a la cocina-. Están demasiado lejos.

¿Cómo podía saber ella si yo los veía o no?, me pregunté. Forzando la vista, me había parecido discernir una fina franja de tierra en el horizonte sobre la que unas pequeñas figuras se empujaban, pegaban y peleaban con espadas como en mis cómics. Pero quizá tuviera razón. Quizá se trataba sólo de mi imaginación; como los monstruos de media noche que, en ocasiones, todavía me despertaban de un sueño profundo, con el pijama empapado de sudor y el corazón palpitante.

¿Cómo se puede saber cuando alguien sólo imagina? _Me quedé contemplando las aguas grises hasta que se hizo de noche y me mandaron a lavarme las manos para cenar. Para mi delicia, mi padre me tomó en los brazos. Podía notar el fío del mundo exterior contra su barba de un día.

Un domingo de aquel mismo año, mi padre me había explicado con paciencia el papel del cero como punto de origen en aritmética, los nombres de sonido malicioso de los números grandes y que no existe el número más grande (<<Siempre puedes añadir uno más>>, decía). De pronto me entró una compulsión infantil de escribir en secuencia todos los números enteros del uno al mil. No teníamos ninguna libreta de papel, pero mi padre me ofreció el montón de cartones grises que guardaba cuando le traían las camisas de la lavandería. Empecé el proyecto con entusiasmo, pero me sorprendió lo lento que era. Cuando me encontraba todavía en los cientos más bajos, mi madre anunció que era la hora del baño. Me quedé desconsolado. Tenía que llegar a mil. Intervino mi padre, que toda la vida actuó de mediador: si me sometía al baño sin rechistar, él continuaría la secuencia por mí. Yo no cabía en mí de contento. Cuando sólo un poco después de la hora habitual de acostarme. La magnitud de los números grandes nunca ha dejado de impresionarme.

También en 1939, mis padres me llevaron a al Feria Mundial de Nueva York. Allí se me ofreció una visión de un futuro perfecto que la ciencia y la alta tecnología habían hecho posible. Habían enterrado una cápsula llena de artefactos de nuestra época, para beneficio de la gente de un futuro lejano… que, asombrosamente, quizá no supiera mucho de la gente de 1939. el <<mundo del mañana>> sería impecable, limpio, racionalizado y, por lo que yo podía ver, sin rastro de gente pobre.

<<Vea el sonido>>, ordenaba de modo desconcertante un cartel. Y, desde luego, cuando el pequeño martillo golpeaba el diapasón aparecía una bella onda sinusoide en la pantalla del osciloscopio. <<Escuche la luz>>, exhortaba otro cartel. Y, cuando el flash iluminó la fotocélula, pude escuchar algo parecido a las interferencias de nuestra radio Motorola cuando el dial no daba con la emisora. Sencillamente, el mundo encerraba una serie de maravillas que nunca me había imaginado. ¿cómo podía convertirse un tono en una imagen y la luz en un ruido?

Mis padres no eran científicos. No sabían casi nada de ciencia. Pero, al introducirme simultáneamente en el escepticismo y lo asombroso, me enseñaron los dos modos de pensamiento difícilmente compaginables que son la base del método científico. Su situación económica no superaba en mucho el nivel de pobreza. Pero cuando anuncié que quería ser astrónomo recibí un apoyo incondicional, a pesar de que ellos (como yo) sólo tenían una idea rudimentaria de lo que hace un astrónomo. Nunca me sugirieron que lo mejor sería más oportuno que me hiciera médico o abogado.

Me encantaría poder decir que en la escuela elemental, superior o universitaria tuve profesores de ciencias que me inspiraron. Pero, por mucho que buceo en mi memoria, no encuentro ninguno. Se trataba de una pura memorización de la tabla periódica de los elementos, palancas y planos inclinados, la fotosíntesis de las plantas verdes y la diferencia entra la antracita y el carbón bituminoso. Pero no había ninguna elevada sensación de maravilla, ninguna indicación de una perspectiva evolutiva, nada sobre las ideas erróneas que todo el mundo había creído ciertas en otra época. Se suponía que en los cursos de laboratorio del instituto debíamos encontrar una respuesta. Si no era así, nos suspendían. No se nos animaba a profundizar en nuestros propios intereses, ideas o errores conceptuales. Al final del libro de texto había material que parecía interesante, pero el año escolar siempre terminaba antes de llegar a dicho final. Era posible ver maravillosos libros de astronomía, por ejemplo, en las bibliotecas, pero no en la clase. Se nos enseñaba la división larga como si se tratara de una serie de recetas de un libro de cocina, sin ninguna explicación de cómo esta secuencia particular de divisiones cortas, multiplicaciones y restas daba la respuesta correcta. En el instituto se nos enseñaba con reverencia la extracción de raíces cuadradas, como si se tratara de un método entregado tiempo atrás en el monte Sinaí. Nuestro trabajo consistía meramente en recordar lo que se nos había ordenado: consigue la respuesta correcta, no importa que entiendas lo que haces. En segundo curso tuve un profesor de álgebra muy capacitado que me permitió aprender muchas matemáticas, pero era un matón que disfrutaba haciendo llorar a las chicas. En todos aquellos años de escuela mantuve mi interés por la ciencia leyendo libros y revistas sobre realidad y ficción científica.

La universidad de la realización de mis sueños; encontré profesores que no sólo entendían la ciencia sino que realmente era capaces de explicarla. Tuve la suerte de estudiar en una de las grandes instituciones del saber de la época: l a Universidad de Chicago. Estudiaba física en un departamento que giraba alrededor de Enrico Fermi; descubrí la verdadera elegancia matemática con Subrahmanyan Chandrasekhar; tuve la oportunidad de hablar de química con Harold Urey; durante los veranos fui aprendiz de biología con H. J. Muller en la Universidad de Indiana; y aprendí astronomía planetaria con el único practicante con plena dedicación de la época, G. P. Kuiper.

En Kuiper vi por primera vez el llamado cálculo sobre servilleta de papel; se te ocurre una posible solución a un problema, coges una servilleta de papel, apelas a tu conocimiento de física fundamental, garabateas unas cuantas ecuaciones aproximadas, las sustituyes por valores numéricos probables y compruebas si la respuesta puede resolver de algún modo tu problema. Si no es así, debes buscar una solución diferente. Es una manera de ir eliminando disparates como si fueran capas de cebolla.

En la Universidad de Chicago también tuve la suerte de encontrarme con un programa de educación general diseñado por Robert M. Hutchins en el que la ciencia se presentaba como parte integral del maravilloso tapiz del conocimiento humano. Se consideraba impensable que un aspirante a físico no conociera a Platón, Aristóteles, Bach, Shakespeare, Gibbon, Malinowsky y Freud… entre otros. En una clase de introducción a la ciencia se nos presentó de modo tan irresistible el punto de vista de Tolomeo de que el Sol giraba alrededor de la Tierra que muchos estudiantes tuvieron que replantearse su confianza en Copérnico. La categoría de los profesores en el programa de Hutchins no tenía casi nada que ver con la investigación; al contrario -a diferencia de lo que es habitual en las universidades norteamericanas de hoy-, se valoraba a los profesores por su manera de enseñar, por su capacidad de transmitir información e inspirar a la futura generación.

En este ambiente embriagador pude rellenar algunas lagunas de mi educación. Se me aclararon muchos aspectos que me habían parecido profundamente misteriosos, y no sólo en la ciencia. También fui testigo de primera mano de la alegría que sentían los que tenían el privilegio de descubrir algo sobre el funcionamiento del universo.

Siempre me he sentido agradecido a mis mentores de la década de 1950 y he hecho lo posible para que todos ellos conocieran mi aprecio. Pero cuando echó la vista atrás me parece que lo más esencial no lo aprendí de mis maestros de escuela, ni siquiera de mis profesores de universidad, sino de mis padres, que no sabían nada en absoluto de ciencia, en aquel año tan lejano de 1939.

CARL SAGAN

EL MUNDO Y SUS DEMONIOS

“La ciencia como una luz en la oscuridad”


Metáfora del Soldado

Diciembre 14th, 2009 Escrito por "Amaury Martínez"

Estaba el soldado que se fue a la guerra sin fusil. Pidió uno pero se lo negaron. Creyó que hasta sus superiores estaban en contra de él y que lo mandaban directo a la muerte, a ser carne de cañón. Entró al campo de batalla con solo un par de piedras en las manos, y desde la trinchera a medio cavar comenzó a lanzar. Algunos recibían piedrazos en el corazón, otros en la cabeza, la mayoría esquivaba fácilmente los lanzamientos. El enemigo superaba casi en diez a uno, pero eso no importaba, había que luchar, había que sobrevivir. Después llegó la caballería enemiga para terminar el trabajo,  lo logró con su sola presencia: dinero y supuesto poder. Dicen los medios que los superiores del soldado se aliaron con los enemigos y ahora logran vivir en relativa paz, que siempre hay demandas de ambos lados que se convierten en connatos de guerrillas pero no pasa de eso cuando ambos lados de superiores logran beneficios para sus respectivos territorios. La verdad es que actualmente la guerra sigue en silencio. La gente cuenta que los soldados de ambos bandos pelean diariamente: los del bando de nuestro soldado se han quedado todos sin fusil, los del otro bando lanzan con todo sus pesadas balas y afiladas puntas. Y la verdad es esa: Todo es una guerra de guerrillas interminable. Algunos compañeros de nuestro soldado han dimitido y se han ido lejos, gritando que nunca volverán a ese ejército; aunque muchos regresan. Es difícil dejar la guerra cuando tienes vocación de soldado. La mayoría en este bando la tiene, aunque los manden así.
Se dice que el soldado afinó la puntería, que sigue dando golpes certeros y mortales: A la cabeza, al corazón…