Peligro de radiaciones solares extremas

No toda la radiación solar que llega a nuestra atmósfera alcanza a la tierra. De ser así, estaríamos achicharrados. La atmósfera regula la energía solar que toca a nuestro planeta mediante dos procesos: la filtración de las radiaciones ultravioletas y la retención del calor que cede la superficie de la Tierra.

Alrededor de un 1/3 de la radiación que llega a la atmósfera se refleja hacia el espacio por las nubes, el polvo atmosférico y la acción reflectora que ejercen superficies como la nieve, el mar y las arenas del desierto.

Alrededor del 15% de la energía solar nunca llega a la tierra. En la atmósfera encontramos una zona con una alta concentración de ozono, el gas responsable de la filtración de las radiaciones ultravioletas. Del restante 50% se calcula que un 25% llega directamente a la superficie y el otro se esparce entre las nubes y partículas atmosféricas, hasta llegar a la tierra.

El dióxido de carbono y el efecto invernadero están produciendo el calentamiento global del planeta. Mientras tanto, la destrucción del ozono causada por las actividades humanas ha llegado al punto en que los rayos ultravioletas B irradian grandes porciones de la superficie terrestre en niveles capaces de causar perjuicios irreparables en la salud y el bienestar humano, las cosechas, los bosques, las plantas, la vida salvaje y marina.

La disminución del nivel de ozono, los cambios estacionales y las condiciones climáticas dan lugar a variaciones en el nivel de radiación ultravioleta que llega a la Tierra. El índice UV es un pronóstico diario de los niveles de radiación ultravioleta a que la gente puede estar expuesta. El índice predice los niveles de radiación del día siguiente, los que se miden en una escala de 0 a 10, permitiendo tomar las medidas de protección adecuadas.

¿Cómo lo interpreto?

Cuando el valor del Índice UV se incrementa en una escala de 0 al 15, significa que la exposición continua al sol puede causar daño en la piel, dependiendo del tiempo de exposición y del tipo de piel. Los valores del Índice UV se clasifican de acuerdo con la siguiente escala.

0 A 2: RADIACIÓN MINIMA — A este nivel, el riesgo por exposición a la radiación ultravioleta es mínimo para el individuo promedio.  La mayoría de las personas pueden estar al sol hasta una hora sin sufrir quemaduras durante el horario de máxima intensidad de los rayos solares, es decir desde las 10 de la mañana hasta las 4 de la tarde. Las personas de piel muy sensible y los niños deberán evitar la exposición prolongada. La nieve y el agua reflejan los rayos solares

Los esquiadores y nadadores deben tener especial cuidado. Es necesario usar anteojos o antiparras y aplicarse protector solar de un SPF no menor de 15. Deberán protegerse las zonas de la piel que resultan expuestas a la radiación ultravioleta como consecuencia de la reflexión de los rayos solares, incluyendo el cuello y el área que se halla debajo del mentón.

3 y 4: RADIACIÓN BAJA — A este nivel existe un bajo riesgo de daño por exposición al sol sin usar protección. Sin embargo, las personas de piel blanca pueden sufrir quemaduras con una exposición de menos de 20 minutos.  Use sombrero de ala ancha y anteojos de sol Aplíquese un protector solar de un SPF no menor de 15 y use camisa de manga larga y pantalones largos cuando esté al aire libre.

Una manera sencilla de determinar el nivel de exposición a la radiación ultravioleta consiste en comparar el largo de la sombra que Ud. proyecta con su altura: Si su sombra es más larga que su altura (temprano por la mañana y al atardecer), es probable que el nivel de exposición a la radiación ultravioleta sea bajo. Si su sombra es más corta que su altura (alrededor del mediodía), Ud. está expuesto a un alto nivel de radiación ultravioleta. En este caso, póngase a la sombra y protéjase piel y los ojos.

4 y 5: RADIACIÓN MODERADA — Riesgo moderado de sufrir daños por exposición al sol sin usar protección. Las personas de piel blanca pueden sufrir quemaduras con una exposición menor de 15 minutos. Aplíquese un protector solar de un SPF no menor de 15. Use sombrero de ala ancha y anteojos de sol. Si trabaja al aire libre, use protector solar y no olvide proteger las áreas sensibles, tales como la nariz y los bordes de las orejas. El protector solar evita las quemaduras y algunos de los efectos perjudiciales de los rayos solares sobre el sistema inmunológico.  Use pomada o crema para labios que tenga protector solar, lo cual contribuirá a evitar la aparición de herpes labial.

7 a 9: RADIACIÓN ALTA — Elevado riesgo de sufrir trastornos por exposición al sol sin usar protección. Las personas de piel blanca pueden sufrir quemaduras con una exposición menor de 10 minutos. Disminuya al mínimo la exposición durante las horas de máxima intensidad de los rayos solares (10 a.m. a 4 p.m.). Utilice protector solar de un SPF no menor de 15, aplicando abundante cantidad del mismo. Use ropa que lo proteja y anteojos de sol. Cuando esté al aire libre, póngase a la sombra. Recuerde que el agua, la arena, el pavimento y el césped reflejan los rayos ultravioleta, incluso a la sombra. Use camisa de manga larga y pantalones de trama cerrada, ya que los rayos ultravioleta pasan a través de la tela de trama floja.
Tome precauciones cuando realiza actividades al aire libre, tales como trabajos de jardinería o práctica de deportes.

Recuerde que la exposición a los rayos ultravioleta es particularmente intensa cuando se trabaja o practica deporte en horas de máxima radiación, es decir entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde. No olvide que tanto los espectadores cuanto los jugadores deben usar protector solar y resguardarse los ojos del sol.

MAYOR DE 10: RADIACIÓN MUY ALTA — Riesgo sumamente alto de sufrir daños por exposición al sol sin usar protección. Las personas de piel blanca pueden sufrir quemaduras con una exposición de menos de 5 minutos. La gente que trabaja al aire libre y los veraneantes que pasan mucho tiempo al sol están particularmente expuestos. Limite la exposición al horario de 10 a.m a 4 p.m. Use protector solar de un SPF no menor de 15, aplicando una abundante cantidad del mismo cada dos horas.

Evite estar al sol tanto como sea posible. Use anteojos de sol que bloqueen del 99 al 100 por ciento de los rayos ultravioleta A y B. También sería conveniente que los vidrios tengan cierta tonalidad azul, siempre y cuando no distorsionen demasiado los colores. Use gorra o sombrero de ala ancha, lo que permite impedir que un 50 por ciento de la radiación ultravioleta llegue a los ojos. Para bloquear el resto de la radiación ultravioleta use anteojos de sol.

Venza al calor

Si es posible, no salga en días en los que el índice UV sea muy alto. Quédese en casa, relájese y lea un libro. Trate de no realizar actividades al aire libre, ya sea trabajo o deportes, a menos que use protector solar, sombrero y anteojos de sol.

Peligro latente

La exposición a los rayos ultravioletas (UV) del Sol y del ambiente parece ser el factor ambiental más importante en la aparición del cáncer de piel. Las medidas para protegerse del Sol pueden prevenir el cáncer de piel si se utilizan de forma constante. Los rayos ultravioletas procedentes de fuentes artificiales de luz, tales como los lechos de bronceado y las lámparas solares, son tan peligrosos como la radiación solar y por lo cual también deben evitarse. El cáncer de piel es la forma más frecuente de cáncer en la población de piel blanca. Los tres tipos principales de cáncer de piel son, el carcinoma basocelular, el carcinoma de células escamosas, (los que tienen altas posibilidades de curación), y el tipo más grave, que es el melanoma maligno.

Las personas que están expuestas a los factores de riesgo deben prestarle atención a úlceras o irritaciones crónicas que no cicatrizan: lunares y otras marcas de nacimiento que aumenten de tamaño o cambien de color.

Si no crees nada de esto, ve el siguiente video:

Hay que hablar claro

El pasado viernes, último antes del receso de semana santa, al final de la sesión que trabajo de P.A.I. con 1ro de Primaria, misma que era la hora de salida de los alumnos:

-¡Vámonos!- dije, y subí a sala de maestros con paso rápido; llegué, acomodaba cosas y empecé a escuchar muchas vocecitas: el grupo entero me había seguido a la sala de maestros.

Y yo que supuse  que al decir aquello saldrían directo a la salida del Colegio.

Hay que hablar claro… ¡je!

Estamos hasta la madre… (carta abierta a los políticos y a los criminales)

Javier Sicilia

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.

Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.

Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 pm del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generando nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.

Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.

Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.

***

Extracto de la carta previamente publicada en revista Proceso, núm. 1796, 2 de abril de 2011.

¿Quién es Javier Sicilia?

Javier Sicilia (México, 1956). Poeta, ensayista y novelista. Realizó estudios en las facultades de Filosofía y Letras y en la de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de México. Ha coordinado diversos talleres literarios, y ha sido guionista de cine y televisión. Fue jefe de redacción de la revista Poesía, y miembro del consejo de redacción de Los Universitarios y Cartapacios. Fue fundador y director de la revista Ixtus, hasta 2007. Actualmente dirige la revista Conspiratio. En 1990 ganó el premio Ariel por el Mejor Argumento Original Escrito para Cine, y en 2009, el Premio Nacional de Poesía de Aguascalientes, por Tríptico del desierto. Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte desde 1995. Actualmente reside en Cuernavaca y es catedrático de la Universidad La Salle en esa ciudad.

La palabra mediadora del docente

La esencia del PAI es el factor humano y lo más humano que tenemos es la palabra, a través de la cual se activa la inteligencia.

El PAI pretende, mediante la palabra, hablar con todos los lenguajes de la persona, intenta activar los dos cerebros: el derecho y el izquierdo, el lógico y el artístico, el visual y el auditivo y esto se logra en gran medida con la intervención del docente, indispensable para dialogar y convertir la clase en una comunidad de investigación que vuelve a los alumnos más conocedores de sí mismos como aprendices y como personas. Sin la mediación del maestro, el PAI se convierte en un mero discurso conductista.

Cuartilla

Una cuartilla es una medida de papel o la cuarta parte de un pliego. Sus dimensiones exactas son 15,75 cm × 21,75 cm. Un pliego tiene un tamaño de dos folios y un folio de dos cuartillas. Se llamaba cuartilla porque era la cuarta parte de un pliego de papel. La mitad de una cuartilla es una octavilla…

Desde la aparición del sistema DIN Ax, el uso de las cuartillas como tales ha caído en desuso, pero el término sigue presente en el lenguaje. La cuartilla se corresponde aproximadamente con el tamaño DIN A5, que mide 14,8 × 21 cm.

Es frecuente que en un trabajo escrito la extensión se especifique señalando un cierto número de ‘cuartillas’. Una cuartilla es aproximadamente una hoja tamaño carta, escrita a máquina (o en procesador de palabras, pues el trabajo en computadora es ahora muchísimo más común), a doble espacio y con un tipo de letra impresa tamaño ‘normal’ (12 puntos).

Más específicamente, en tipografía suele indicarse la extensión de los textos con base en ‘cuartillas’. Cada una convencionalmente se define por el contenido de 26 renglones con 65 ‘golpes’ mecanográficos, o caracteres, incluyendo espacios, es decir, unos 1.700 golpes o caracteres. Contendría entre 200 y 250 palabras en español (a un promedio de 7,1 letras por palabra), y entre 200 y 300 palabras en inglés(a un promedio de 6,3 golpes por palabra).

Acentuación de las mayúsculas

Artículo original

Las normas de acentuación del idioma español indican cuándo debe utilizarse el acento gráfico (o tilde) sobre una vocal en determinadas palabras.

Tanto las letras mayúsculas como las minúsculas están sujetas a las normas y deben tildarse según corresponda, tal como lo establece la Real Academia Española:

3.1. Consideraciones generales

Siempre que se escriba con mayúscula, habrá de tener en cuenta las consideraciones siguientes:

3.1.1. El empleo de la mayúscula no exime de poner tilde cuando así lo exijan las reglas de acentuación (véase cap. IV). Ejemplos: Álvaro, SÁNCHEZ.

Real Academia Española

E incluso indica que nunca se estableció una norma en sentido contrario:

4.10. Acentuación de letras mayúsculas

Las mayúsculas llevan tilde si les corresponde según las reglas dadas. Ejemplos: África, PERÚ, Órgiva, BOGOTÁ. La Academia nunca ha establecido una norma en sentido contrario.

Real Academia Española

El Diccionario panhispánico de dudas (de la Real Academia Española), define claramente que las mayúsculas deben llevar tilde siempre que las reglas de acentuación lo indiquen, siendo la única excepción las mayúsculas que forman parte de siglas.

Se puede observar, por ejemplo, que en la tapa de la Ortografía de la lengua castellana (de 1792), publicado por la Real Academia Española, se incluía tilde en las mayúsculas.

En los extranjerismos también se deben acentuar las mayúsculas.

Mito urbano

Hay un mito urbano que indica que la RAE (Real Academia Española) permite no incluir acento en las mayúsculas. Una variante más elaborada del mito dice que la RAE rectificó este error (ya sea en los años cincuenta, «aproximadamente en 1996»,[4] o en la edición del año 2001 del Diccionario de la lengua española). Sin embargo, como se indicó anteriormente, la RAE nunca estableció una norma en sentido contrario.

La razón de la ausencia de tildes en las mayúsculas de muchas publicaciones estriba en que, antes de la aparición de los sistemas de impresión actuales, era frecuente que se rompieran los acentos de los tipos de imprenta en relieve, especialmente en los situados en las primeras líneas de las páginas, por lo que los impresores tuvieron que renunciar a acentuar las mayúsculas. Sin embargo, a partir de la composición e impresión mediante planchas (donde no se compone mediante tipos móviles) los editores dejaron de verse obligados a prescindir de los acentos en las letras mayúsculas o versales.

Y el libro más grande del mundo es… ¡un atlas!

El 06.10.10, en Miscelánea, por alpoma

Me parece que queda un poco fuera de mi alcance, porque cada una de las 31 copias que se van a poner a la venta de este librillo costará unos 100.000 dólares, vamos, poca cosa. Lo han presentado hoy en la feria internacional del libro de Frankfurt y, no hay más que ver la imagen, resulta impresionante. Lo edita la casa Millennium House bajo un sonoro nombre: EARTH Platinum, que es una versión gigante de los atlas que diseña y produce esta editorial australiana. Anteriormente ya habían producido una versión “gold” y otras más similares, también de tamaño monumental, pero lo que han presentado hoy supera cualquier cosa vista antes: 6 pies de alto, más o menos 1,82 metros, por 4,5 pies de ancho o, lo que es igual: cerca de 1,37 metros. ¿Será necesaria una máquina elevadora para moverlo? ;-)

atlas monumental

| Vía Cartotalk |

Relacionado en La Cartoteca: Atlas gigante.

Había una ves

Había una ves con zeta tres serditos con ce que bibían con ve muy serca con ce uno del hotro sin hache. El priméro sin acento tenia con acento su caza con ese echa con hache de paga con jota. El segúndo también sin acento la abía con hache hecho de madera falta una coma o punto seguido Y el tersero con ce la abia le falta la hache y el acento hecho de ladriyos con elle. Adibinen con ve, cuando bino también con ve el lobo feros con zeta: cuál falta signo de pregunta de todos se salbó con ve? El de la casa de ladriyos con elle, porque hera sin hache la mas falta acento recistente con ese. Moralega con jota ahí pueden ir dos puntos si uno es trabagador con jota y se esfuersa con zeta la bida con ve lo recompenzará con ese con creses con ce.

Luis Maria Pescetti, del libro “Nadie te creería”

Conceden a un mexicano premio ecológico que equivale al Nobel

■ Con métodos indígenas, Jesús León y comuneros hicieron reverdecer la Mixteca alta

■ “El programa Proárbol no es el camino a seguir; hay que pensar más en qué necesita la gente”

■ Luchadores sociales de Ecuador, Mozambique, Rusia y Puerto Rico, otros galardonados

Angélica Enciso L. (Enviada)

Tequio, la clave para que funcionaran los planes de reforestación, asegura Jesús León Santos Tequio, la clave para que funcionaran los planes de reforestación, asegura Jesús León Santos Foto: Angélica Enciso

Oaxaca, Oax. Hace 25 años, Jesús León Santos se dijo que quería una vida distinta a las de sus padres y abuelos. Ellos vivieron en la Mixteca alta, que parecía escenario lunar: gris, seca, sin árboles ni agua. A los 18 años, con otros comuneros, se fijó la meta de reverdecer la zona. El paisaje se ha transformado y los viejos están felices, porque ya hay agua, árboles y alimento. Esto es lo que lo llevó a ser el cuarto mexicano que gana el premio Goldman, equivalente al Nobel, pero en medio ambiente.

De mirada transparente y sonrisa fácil, no disimula que está contento, aunque con modestia dice no merecer el galardón. Lo mejor, asevera, es que será útil para las comunidades de la Mixteca alta, donde miles de hectáreas erosionadas se han restaurado mediante prácticas indígenas tradicionales. Eso, afirma, se logró gracias al tequio y el trabajo comunal.

El lunes recibirá en San Francisco, California, el premio, que consta de 150 mil dólares y cada año se entrega a personajes populares en la ecología de todo el planeta. En esta ocasión los ganadores son líderes que se han enfrentado a intereses gubernamentales y corporativos para mejorar el medio ambiente y las condiciones de vida de sus comunidades, informó la Fundación Goldman al dar a conocer a los galardonados, entre ellos luchadores sociales de Ecuador, Mozambique, Rusia, Puerto Rico y Bélgica.

Impulso a la agricultura sostenible

Con el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), León Santos impulsó el programa de reforestación desde hace un cuarto de siglo. A la fecha han plantado alrededor de 4 millones de árboles de especies nativas, los suelos se han conservado con zanjas-trincheras, bordos y barreras vivas, lo cual ha favorecido la recarga del acuífero y la disponibilidad de agua. También impulsó un sistema de agricultura sostenible, el cual tiene el propósito de lograr la soberanía alimentaria de comunidades indígenas y campesinas, con el rescate y conservación de las semillas nativas de maíz.

En la Mixteca alta hay muchas comunidades pequeñas. Es una de las regiones con mayor deterioro de suelo, donde datos oficiales de 1998 ubicaba alrededor de 500 mil hectáreas en esa situación. Además, en promedio, según la Organización de las Naciones Unidas, se han perdido 5 metros de altura de suelo desde la época de la Colonia.

“La participación e involucramiento de las comunidades ha sido fundamental. Sin el tequio no se hubiera avanzado. Cuando participa la gente local, las cosas pueden caminar, a diferencia de cuando ello no ocurre”, indica, en entrevista, León Santos. Dice que “si sólo se hubiera puesto dinero o pagado a los habitantes para hacer el trabajo, no existiría la conciencia de cuidar y hacer bien las cosas”.

Recuerda: “los sitios estaban tan deteriorados, que parecían paisajes lunares. Nadie había hecho nada en la Mixteca. Con Cedicam fuimos cambiando los paisajes. Mucha gente se resistía al principio. Algunos campesinos decían: ‘si siembro árboles, no los voy a ver crecer. Tardan muchos años’. Pero los han visto desarrollarse. Nuestro trabajo, cercano con los campesinos, ha hecho que quienes antes se resistían ahora estén más involucrados”.

Señala que Proárbol –programa gubernamental que este año tiene la meta de sembrar 280 millones– “no es uno de los caminos a seguir. Hay que pensar más en qué necesita la gente”. Insiste: “pensemos en ella, muchas veces esos programas están pensados con visión comercial, de explotación, de aprovechamiento. Al menos en la Mixteca las personas creen en la restauración de su medio ambiente deteriorado, y por eso su participación es fundamental. Si el proceso aquí hubiera iniciado con esos programas, no se hubiera dado un involucramiento como el que existe”.

–¿Qué necesita la gente?

–Creo que reconocimiento, saber que juega un papel fundamental. No basta con decir que se requiere dinero para que funcione algo. Nosotros empezamos con recursos económicos limitadísimos, prácticamente en cero, pero la participación de la gente fue fundamental. El comienzo fue casi tequio, trayendo abono, sembrando árboles en el viverito. Cosas como esas.

–¿Han llegado programas oficiales?

–En los últimos 6 años hemos trabajado con la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Hemos dicho que en la Mixteca está el mejor ejemplo del manejo de recursos económicos federales. Eso ocurre siempre y cuando se involucre a las personas, exista respeto entre organización, comunidades y gobierno; que den oportunidad a la gente para decidir qué tiene que hacer y lo que se debe hacer en la región.

–¿Cómo nació en usted la preocupación por restaurar el medio ambiente?

–Las condiciones en que vivieron nuestros padres y abuelos fueron difíciles. Teníamos que recorrer grandes distancias para traer leña, veíamos que el sobrepastoreo era uno de los grandes problemas. Tenía 18 años cuando me involucré en el asunto. Hace 25 años. Y con mis compañeros tenía un sueño: hacer verde la Mixteca.

“Lamentábamos que nuestros abuelos nos dejaran tierras tan deterioradas, pero teníamos la oportunidad de demostrar que se podía restaurar, pese a las difíciles condiciones. Nuestros abuelos nos contaron que la Mixteca no siempre había sido así, que fue destruida y dañada seriamente por la explotación de los recursos naturales, que viene desde la Colonia. Los millares de cabras que se criaron aquí y la industria que establecieron los españoles para la producción de cal y mezcal deterioraron la zona.

“Los viejos fueron la motivación más importante. Los jóvenes teníamos energía, ellos experiencia y conocimiento. Fueron el motor del proceso. Están muy contentos de haber participado en esto.”

Cedicam ha trabajado en 40 comunidades y actualmente está en 20, entre ellas el municipio de Santiago Tilantongo, donde se han sembrado 2 millones de plantas. La combinación de árboles y zanjas-trincheras ha permitido conservar cuencas, como el nacimiento del río Verde. Aquí, precisa León Santos, la gente no recibe salario. Es trabajo comunitario.

La zona es centro de origen del maíz. Hay variedades únicas, como el cajete, que es de los más resistentes a la sequía. Explica que se siembra entre febrero y marzo, en la época más seca del año, con poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente. Los transgénicos, señala, son una amenaza para la diversidad. “Desde 2003 estamos en alerta, y trabajamos fuerte en hacer ver a la gente que tiene gran riqueza en la diversidad de semillas y que tenemos que defenderla”.

Fija la mirada en sus manos, y recuerda: “cuando me dijeron que había sido galardonado, me sentía bien. A veces. Otras no muy contento. No hemos trabajado para una cosa como ésta. Hemos laborado para mejorar las condiciones de la comunidad, pero es bienvenido. Nos ayudará a posicionar nuestro trabajo, frente a las adversidades que a veces existen, y también es un reconocimiento al esfuerzo de los campesinos. Trabajamos para que las comunidades tomen en sus manos este proceso”.

Otros mexicanos ganadores del premio en años anteriores han sido el indígena rarámuri Isidro Baldenegro, el campesino ecologista Rodolfo Montiel y el ingeniero agrícola Edwin Bustillos.

Articulo original http://www.jornada.unam.mx/2008/04/13/index.php?section=sociedad&article=036n1soc

DISCURSO DEL RECTOR DE LA UNAM, JUAN RAMÓN DE LA FUENTE, DURANTE LA ENTREGA DE UN RECONOCIMIENTO QUE LE HIZO EL COLEGIO DE MÉXICO

Ciudad de México

Agosto 23 de 2007

Agradezco a El Colegio de México y a su presidente, Javier Garciadiego, este reconocimiento que hoy me han ofrecido. Lo acepto a nombre de la comunidad universitaria, es un reconocimiento para la UNAM. Tengo el privilegio de ser el conducto de recibirlo, pero asó entiendo y así me lo llevo, como una expresión fraternal de la comunidad de El Colegio de México a la comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Junto con el doctor Latapí, recibir un reconocimiento al mismo tiempo que él es para cualquiera un doble honor, para mí como colega universitario de él también me parece que refleja, como bien lo ha dicho el doctor Garciadiego, una figura cuya obra es simple y sencillamente indispensable para entender el contexto actual de la educación en México.

Se me ha pedido que haga algunas reflexiones sobre el presente y el futuro de la universidad. Me ha parecido oportuno enmarcar la reunión, hablar de lo que a mi juicio representan los cuatro ejes en lo que tenemos que analizar el presente y el futuro de la universidad de México.

El primero tiene que ver con el problema de la cobertura, inescapable en cualquier análisis.

La cobertura de la educación universitaria en México es inequitativa e insuficiente y hay que reconocerlo; inequitativa en su acceso, inequitativa en la capacidad que tienen los estudiantes de permanecer en ella, e insuficiente a todas luces porque la dinámica poblacional nos ha ido rebasando, año con año, y lo seguirá haciendo durante los próximos diez años por lo menos, en tanto que la oferta no crezca, si no de manera proporcional a la demanda por lo menos en una porción.

La verdad de las cosas es que tener una cobertura de un 23 o 24 por ciento, y no peleo por una décima. A lo mejor al rato nos dice Rodolfo Tuirán que ya estamos en 25 por ciento; da lo mismo. El problema es que menos de cada siete jóvenes en edad de tener acceso a la educación superior en México tienen acceso a ella, y desde luego esto nos lleva a la pregunta; y dónde están; si no están en el sistema educativo una mala noticia es que muchos de estos jóvenes forman parte de estos migrantes que el país expulsa año tras año.

Ha cambiado mucho la configuración de los migrantes, como aquí lo han analizado y estudiado; pero una característica que preocupa es que se está yendo cada vez población más joven y cada vez población con mayor grado de escolaridad.

El año pasado se fueron de México 520 mil connacionales y se murieron 485 mil personas. Creo que un país que expulsa más gente de la que se muere es un país que tiene un problema interno, estructural, real. Igual creo que la falta de acceso a la educación contribuye, entre muchos otros factores, a ello.

Los países más avanzados, los que realmente están en la sociedad del conocimiento, los países del norte de Europa, por ejemplo, tienen tasas de escolaridad impresionantes. Más del 30 por ciento en varios de los países escandinavos han concluido la educación terciaria, en México solo el trece por ciento.

El problema de la cobertura es un problema real que tenemos que atender, que hemos venido postergando, que se ha ido medio sobre llevando con soluciones coyunturales, fundamentalmente a costa de un crecimiento en la educación superior en el sector privado de calidad variable, casi siempre mala y vistas la mayoría de estas escuelas como negocio y claro, funcionan porque hay demanda, si no, no funcionarían.

Son negocio, y me pregunto una y otra vez, no para echarle todas las culpas al gobierno en turno, no, pero sí me pregunto una y otra vez, y dónde está el Estado mexicano, y dónde ha estado el Estado mexicano, y si el Estado mexicano no va a asumir sus responsabilidades educativa, en materia de salud, en materia de seguridad, para qué queremos un Estado.

De manera que hay que reconocer que aquí hay un problema que tenemos que atacar de una manera, a mi juicio, mucho más radical, profunda, que podamos encontrar en los próximos años una mejor cobertura.

El siguiente eje es la calidad. Desde luego, de nada nos sirve tener mayor cobertura si no tenemos calidad. En México el problema es complejo, particularmente complejo. Visto en el contexto nacional, instituciones pequeñas de buena calidad son importantes para los estudiantes que están en esas escuelas, pero a nivel nacional la verdad es que pintan poco. Necesitamos universidades muchas, grandes y de buena calidad. El reto es el doble.

Tenemos que conjugar calidad y cantidad. Ese es el reto del país. De nada nos sirve tampoco tener una gran cobertura de mala calidad, y creo que aquí, si me permiten, la UNAM ha dado una buena lección en estos últimos años. Sí es posible conjugar calidad y cantidad. Atrás quedó el mito de que las universidades masivas eran de mala calidad y las pequeñas eran de buena calidad, o que las universidades públicas eran de mala calidad, y las privadas de buena calidad; no es cierto. No hay un solo dato que lo sustente. Hay instituciones públicas malas y buenas, hay instituciones privadas buenas y malas, y pequeñas buenas y malas.

En un país como México decía, donde tenemos un problema de cobertura, necesitamos mostrar que las universidades públicas, masivas, pueden ser de buena calidad. Ese es uno de los retos que asumí cuando llegué a la Rectoría de la Universidad.

Tenemos que probar que la ecuación es descifrable, porque es más fácil escudarse siempre, decir: es que es tan masiva la institución que no puede ser buena. Es más complejo el trabajo pero se puede lograr y a mí me da mucho gusto que una y otra vez en las diversas evaluaciones internacionales que han hecho, la UNAM es una universidad orgullosamente pública, laica, de masas, popular, y es la mejor evaluada en México, en Latinoamérica y en Iberoamérica.

A diferencia en las viejas evaluaciones, que son considerables, quiero decir que sí se puede, que necesitamos fortalecer la Red de Universidades Públicas de México, y que en lugar de tener una universidad entra las cien mejores, deberíamos aspirar a que en los próximos diez años tuviéramos por lo menos meda docena de universidades entre las cien mejores del mundo. Eso lo vería como una política de Estado, con propósito, con objetivos, con un rumbo que puede redefinirse y creo que es una meta alcanzable.

Concluiría diciendo que la calidad es un problema real. En estos momentos, si lo tuviera que describir con una sola palabra, diría es heterogénea, conviven, convivimos buenas y malas universidades, y dentro de las mismas universidades coexisten buenos y malos programas, la UNAM incluida.

Esto es parte también del panorama; es heterogéneo, es complejo. Llama poderosamente la atención que en todas estas evaluaciones –las hagan en Shangai, las hagan en Londres, las hagan en Madrid– invariablemente las primeras 20 universidades mejor evaluadas son norteamericanas.

Esto me lleva al tercer eje que quería comentar con ustedes, que es el asunto del financiamiento. Las asimetrías son verdaderamente impresionantes. Harvard, que cuando no está en primer lugar está en segundo y protesta, tiene un fondo patrimonial de 30 mil millones de dólares para atender a 21 mil estudiantes.

El MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) está ejerciendo este año seis mil 800 millones de euros en investigación para sus mil 200 laboratorios, y hoy tiene un fondo patrimonial de 18 mil millones. Es algo por el estilo, pero sólo tiene siete mil estudiantes.

Esas son las asimetrías en que tenemos que implicarnos, y con las que tenemos que contender, pero además de los recursos propios de las universidades norteamericanas ricas, reciben recursos del Estado.

El Estado norteamericano el año pasado dio a las universidades 50 mil millones de dólares, y aún así están preocupados.

Hay que leer el informe de la secretaria de educación norteamericana, Margaret Spellings, un informe interesante en donde están preocupados porque a pesar de todos estos esfuerzos, Estados Unidos el año pasado solamente graduó a 80 mil ingenieros, comparados con los 350 mil que se graduaron en India y los caso 600 mil que se graduaron en China.

Dice la secretaria Spellings en su informe: las inversiones irán a donde estén los ingenieros y los científicos; si están en Singapur, irán a Singapur; si están en Shangai, irán a Shangai, ahí van a llegar los recursos de las inversiones que ya dejaron atrás los mercados inmobiliarios y las casas de bolsa, y que se han dado cuenta que las verdaderas inversiones, las que son realmente rentables, las de la economía del conocimiento, están en las empresas de bases tecnológicas.

Con esa riqueza, con esos recursos, “ranqueando” alto, si me permiten la palabra, en las evaluaciones internacionales hay preocupación por parte del gobierno norteamericano y dicen no, si Estados Unidos fue poderoso el siglo pasado, fue por sus universidades y ahora nuestras universidades enfrentan retos y desafíos que no nos garantizan que vamos a mantener el liderazgo.

La preocupación está en todas las latitudes, está en Asia, está en Europa, está en los consorcios comerciales, y en mi país honradamente la veo más limitada a la retórica oficial que a los programas específicos.

El problema del financiamiento en uno de los más graves que enfrenta la educación superior en todo el mundo. Creo que a pesar de las limitaciones de los países en sus economías, unas crecen más, otras crecen menos, ésta sí es una definición política; es o no es prioritaria la educación en México, y si es prioritaria dónde están los compromisos expresados cabalmente en términos de recursos y de programas. Así de sencillo.

Lo que me parece que no puede ser es pensar que vamos avanzando cuando en realidad no vamos avanzando, porque son avances relativos, porque otros países avanzan más rápido que nosotros. Durante los últimos años escuchamos una y otra vez que la economía mexicana venía creciendo al 3 por ciento, al 3.2, que ahí veníamos, pues sí, nada más que en el año 2000 éramos la novena economía y ahora somos la decimoquinta. Es decir, crecimos o no crecimos; pues crecimos menos que otros, de eso no hay duda, y creo que la globalización nos obliga a tener parámetros internacionales de referencia. Ese es el asunto.

Tenemos que estar en constante comparación, estas asimetrías que les he dicho y muchos otros factores en los que no quiero en este momento incursionar.

Finalmente, para concluir diría que el cuarto eje, a mi juicio fundamental, tiene que estar presente en el análisis actual futuro de las universidades: es este factor de pertinencia, de si estamos formando los recursos humanos que se requieren o no.

Cuando uno se asoma a las universidades europeas y ve los nuevos planes y programas de estudio, se queda asombrado de la variedad y cantidad de las nuevas carreras que han generado en los últimos años. Hasta los títulos cuesta a veces trabajo leer de corrido, hay toda una innovación curricular y creo que aquí también la universidad de México en general se ha quedado a la zaga, seguimos formando los cuadros tradicionales.

También, debo decir, a mí me da mucha satisfacción haber podido, en estos últimos años, modernizar algunas de las currículas de la Universidad y generar nuevas carreras: Desarrollo de zonas costeras, Gestión intercultural, Ciencias genómicas, en fin, hay una adopción afortunada de nuevas carreras, pero si uno revisa la oferta educativa de las universidades en México, salvo contadas excepciones sigue siendo tradicional, inercial, reiterativa.

Creo que tenemos que analizar este sentido de pertinencia, que es lo que estamos haciendo, para adecuarnos mejor a los tiempos futuros y en eso sí quisiera, para concluir, transmitirles también una convicción que tengo cada vez más acentuada en mi manera de ver la educación universitaria en México.

No podemos ver la pertinencia de la universidad solamente sobre la base de las demandas o las modas de los mercados, este sería un error gravísimo, si dejamos, si pensamos que la pertinencia la van a dictar los mercados, nos van a imponer la agenda. Creo que la educación es uno de los últimos diques que no se ha sometido dócilmente a las leyes del lucro mayor. Gravísimo error sería hacerlo.

México necesita aquí, por supuesto, ingenieros, como los que dice Margaret Spellings, científicos, nuevas carreras, cada vez más sustentadas en desarrollos tecnológicos, pero sigo pensando y estoy absolutamente convencido que al lado de ellos México sigue necesitando filósofos, poetas y directores de teatro, y científicos sociales.

Esas disciplinas, las humanidades y las ciencias sociales, requieren urgentemente de un renovado apoyo en el contexto nacional, porque han surgido gradualmente desplazadas por otras que solamente tienen, en el mejor de los casos, una mínima expresión en las coyunturas actuales de los mercados laborales.

Muchas gracias.