Copiado Publicado por: Alonso agosto 13, 2010 · Sin categoría · 1 comentario

■ Con métodos indígenas, Jesús León y comuneros hicieron reverdecer la Mixteca alta

■ “El programa Proárbol no es el camino a seguir; hay que pensar más en qué necesita la gente”

■ Luchadores sociales de Ecuador, Mozambique, Rusia y Puerto Rico, otros galardonados

Angélica Enciso L. (Enviada)

Tequio, la clave para que funcionaran los planes de reforestación, asegura Jesús León Santos Tequio, la clave para que funcionaran los planes de reforestación, asegura Jesús León Santos Foto: Angélica Enciso

Oaxaca, Oax. Hace 25 años, Jesús León Santos se dijo que quería una vida distinta a las de sus padres y abuelos. Ellos vivieron en la Mixteca alta, que parecía escenario lunar: gris, seca, sin árboles ni agua. A los 18 años, con otros comuneros, se fijó la meta de reverdecer la zona. El paisaje se ha transformado y los viejos están felices, porque ya hay agua, árboles y alimento. Esto es lo que lo llevó a ser el cuarto mexicano que gana el premio Goldman, equivalente al Nobel, pero en medio ambiente.

De mirada transparente y sonrisa fácil, no disimula que está contento, aunque con modestia dice no merecer el galardón. Lo mejor, asevera, es que será útil para las comunidades de la Mixteca alta, donde miles de hectáreas erosionadas se han restaurado mediante prácticas indígenas tradicionales. Eso, afirma, se logró gracias al tequio y el trabajo comunal.

El lunes recibirá en San Francisco, California, el premio, que consta de 150 mil dólares y cada año se entrega a personajes populares en la ecología de todo el planeta. En esta ocasión los ganadores son líderes que se han enfrentado a intereses gubernamentales y corporativos para mejorar el medio ambiente y las condiciones de vida de sus comunidades, informó la Fundación Goldman al dar a conocer a los galardonados, entre ellos luchadores sociales de Ecuador, Mozambique, Rusia, Puerto Rico y Bélgica.

Impulso a la agricultura sostenible

Con el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), León Santos impulsó el programa de reforestación desde hace un cuarto de siglo. A la fecha han plantado alrededor de 4 millones de árboles de especies nativas, los suelos se han conservado con zanjas-trincheras, bordos y barreras vivas, lo cual ha favorecido la recarga del acuífero y la disponibilidad de agua. También impulsó un sistema de agricultura sostenible, el cual tiene el propósito de lograr la soberanía alimentaria de comunidades indígenas y campesinas, con el rescate y conservación de las semillas nativas de maíz.

En la Mixteca alta hay muchas comunidades pequeñas. Es una de las regiones con mayor deterioro de suelo, donde datos oficiales de 1998 ubicaba alrededor de 500 mil hectáreas en esa situación. Además, en promedio, según la Organización de las Naciones Unidas, se han perdido 5 metros de altura de suelo desde la época de la Colonia.

“La participación e involucramiento de las comunidades ha sido fundamental. Sin el tequio no se hubiera avanzado. Cuando participa la gente local, las cosas pueden caminar, a diferencia de cuando ello no ocurre”, indica, en entrevista, León Santos. Dice que “si sólo se hubiera puesto dinero o pagado a los habitantes para hacer el trabajo, no existiría la conciencia de cuidar y hacer bien las cosas”.

Recuerda: “los sitios estaban tan deteriorados, que parecían paisajes lunares. Nadie había hecho nada en la Mixteca. Con Cedicam fuimos cambiando los paisajes. Mucha gente se resistía al principio. Algunos campesinos decían: ‘si siembro árboles, no los voy a ver crecer. Tardan muchos años’. Pero los han visto desarrollarse. Nuestro trabajo, cercano con los campesinos, ha hecho que quienes antes se resistían ahora estén más involucrados”.

Señala que Proárbol –programa gubernamental que este año tiene la meta de sembrar 280 millones– “no es uno de los caminos a seguir. Hay que pensar más en qué necesita la gente”. Insiste: “pensemos en ella, muchas veces esos programas están pensados con visión comercial, de explotación, de aprovechamiento. Al menos en la Mixteca las personas creen en la restauración de su medio ambiente deteriorado, y por eso su participación es fundamental. Si el proceso aquí hubiera iniciado con esos programas, no se hubiera dado un involucramiento como el que existe”.

–¿Qué necesita la gente?

–Creo que reconocimiento, saber que juega un papel fundamental. No basta con decir que se requiere dinero para que funcione algo. Nosotros empezamos con recursos económicos limitadísimos, prácticamente en cero, pero la participación de la gente fue fundamental. El comienzo fue casi tequio, trayendo abono, sembrando árboles en el viverito. Cosas como esas.

–¿Han llegado programas oficiales?

–En los últimos 6 años hemos trabajado con la Comisión Nacional Forestal (Conafor). Hemos dicho que en la Mixteca está el mejor ejemplo del manejo de recursos económicos federales. Eso ocurre siempre y cuando se involucre a las personas, exista respeto entre organización, comunidades y gobierno; que den oportunidad a la gente para decidir qué tiene que hacer y lo que se debe hacer en la región.

–¿Cómo nació en usted la preocupación por restaurar el medio ambiente?

–Las condiciones en que vivieron nuestros padres y abuelos fueron difíciles. Teníamos que recorrer grandes distancias para traer leña, veíamos que el sobrepastoreo era uno de los grandes problemas. Tenía 18 años cuando me involucré en el asunto. Hace 25 años. Y con mis compañeros tenía un sueño: hacer verde la Mixteca.

“Lamentábamos que nuestros abuelos nos dejaran tierras tan deterioradas, pero teníamos la oportunidad de demostrar que se podía restaurar, pese a las difíciles condiciones. Nuestros abuelos nos contaron que la Mixteca no siempre había sido así, que fue destruida y dañada seriamente por la explotación de los recursos naturales, que viene desde la Colonia. Los millares de cabras que se criaron aquí y la industria que establecieron los españoles para la producción de cal y mezcal deterioraron la zona.

“Los viejos fueron la motivación más importante. Los jóvenes teníamos energía, ellos experiencia y conocimiento. Fueron el motor del proceso. Están muy contentos de haber participado en esto.”

Cedicam ha trabajado en 40 comunidades y actualmente está en 20, entre ellas el municipio de Santiago Tilantongo, donde se han sembrado 2 millones de plantas. La combinación de árboles y zanjas-trincheras ha permitido conservar cuencas, como el nacimiento del río Verde. Aquí, precisa León Santos, la gente no recibe salario. Es trabajo comunitario.

La zona es centro de origen del maíz. Hay variedades únicas, como el cajete, que es de los más resistentes a la sequía. Explica que se siembra entre febrero y marzo, en la época más seca del año, con poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece rápidamente. Los transgénicos, señala, son una amenaza para la diversidad. “Desde 2003 estamos en alerta, y trabajamos fuerte en hacer ver a la gente que tiene gran riqueza en la diversidad de semillas y que tenemos que defenderla”.

Fija la mirada en sus manos, y recuerda: “cuando me dijeron que había sido galardonado, me sentía bien. A veces. Otras no muy contento. No hemos trabajado para una cosa como ésta. Hemos laborado para mejorar las condiciones de la comunidad, pero es bienvenido. Nos ayudará a posicionar nuestro trabajo, frente a las adversidades que a veces existen, y también es un reconocimiento al esfuerzo de los campesinos. Trabajamos para que las comunidades tomen en sus manos este proceso”.

Otros mexicanos ganadores del premio en años anteriores han sido el indígena rarámuri Isidro Baldenegro, el campesino ecologista Rodolfo Montiel y el ingeniero agrícola Edwin Bustillos.

Articulo original http://www.jornada.unam.mx/2008/04/13/index.php?section=sociedad&article=036n1soc

Copiado Publicado por: Amaury Martínez agosto 11, 2010 · Sin categoría · (No hay comentarios)

Ando muy de escritorio el día de hoy.
No hay nada más importante que el futbol… le guste a quien le guste y a quien no, también le afecta. Todo gira alrededor de este deporte.
Otro motivo para no dar con estos festejos es el empate que hoy consigue la selección nacional contra la española. ¡Vaya cosas!

Copiado Publicado por: Amaury Martínez agosto 11, 2010 · Sin categoría · 1 comentario

-Soy del D.F., tengo 22 años, soy mexiqueño….

-¿Qué qué?… ¿Qué has dicho?… ¿Qué eres qué?… ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¿Qué esa tontería de qué… cómo djiste? ¿mexi…qué?

-¿Mexiqueño?

-¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja! ¡Ahora sí te volaste la barda!

-¿Pero qué pasa? Así se dice.

-Estás mal. Si acaso será: Chilango o Defeño.

-Eso sí que se oye de risa, ya me entró la duda.

-Ja, ja, ja. No seas necio, hombre. ¿O qué, te molesta que te digan “Chilango”?

-No me molesta, me sorprende que no sepamos ni cómo nos denominamos los oriundos de la capital.

-¡Ja, ja, ja, ja! ¿Dijiste qué?… ¿ori…qué? ¿Habrás querido decir: hediondo… o algo así? ¡Ja, ja, ja!

-Bueno, de plano contigo no se puede hablar, voy a buscar eso de defeño, chilango, mexiqueño, ya no sé nada.


¿Celebrar 200 años de “Historia” y no sabemos ni cómo nos llamamos?


Para mayor confusión:


mexiqueño, ña.

1. adj. Natural de México. U. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo a esta ciudad, capital de la República Mexicana.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados


chilango
, ga.

1. adj. coloq. Méx. Natural de México. U. t. c. s.

2. adj. coloq. Méx. Perteneciente o relativo a esta ciudad o a este Distrito Federal, en México.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados


defeño
, ña.

(Del deletreo de la sigla D. F., Distrito Federal).

1. adj. Natural de la ciudad de México o del Distrito Federal. U. t. c. s.

2. adj. Perteneciente o relativo a esta ciudad, capital de México.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados


También consulté:

http://www.fondodeculturaeconomica.com/obras/suma/r3/buscar.asp?idVocabulum=185&starts=M&word=mexique%F1o,%20defe%F1o

http://www.eluniversal.com.mx/cultura/60220.html


Y por supuesto, disfrute el video:

Copiado Publicado por: Amaury Martínez agosto 11, 2010 · Sin categoría · 1 comentario

Por un momento imaginemos que nuestro señor presidente actual, Felipe, no es nada de lo que se le atribuye ni se le recuerda a nadie de su familia, bueno, solo dejémosle un grado de incredulidad.

Recién escuchaba una crítica sobre lo que pasa en cuestión de seguridad nacional, lo que no se ha hecho, lo que se ha hecho y lo deficiente que es la estrategia de atacar la primitiva mente narcotraficante con la primitiva inteligencia militar, es decir, ir a la guerra de fusiles con fusil, donde obviamente el producto será lo que hoy tenemos. Después hablan sobre el presidente diciendo que la estrategia funciona y que hay que seguir apoyándola. Bueno, supongo que debe haber quienes piensen que sí funciona, pero cuando un montón de pensadores, críticos, filósofos etcétera de la sociedad le dicen que simplemente no es el modo, o que hay que reformar algunas cuestiones de la dichosa estrategia, entonces o simplemente eres necio o eres estúpido. Recuerden que tenemos el previo de imaginar que el presidente no es lo que creemos si no todo lo contrario.

Recordaba a los grandes Tlatoanis gobernando en un imperio esplendoroso lleno de batallas, sacrificios, deidades, sabiduría y tranquilidad entre la Tierra y el hombre. Estos gobernantes estaban rodeados de consejeros sacerdotes y sabios del ámbito astral y daban su opinión al Tlatoani para que se tomara la mejor decisión sobre las problemáticas del Imperio. Muchas veces, hay que reconocerlo, el Tlatoani consultaba a los dioses para tomar decisiones y según los dioses, su voluntad. La cosa más parecida a aquello es lo que hoy en día se llama: “Gabinete Presidencial”; aunque no es comparable para nada: En la antigua historia, el consejo estaba lleno de sabios, actualmente el Gabinete está lleno de… de… ocupantes… sí.

Me pregunto porque si nuestro presidente tiene un grupo selecto para trabajar y tiene acceso a los hombres más sabios del país y del mundo, no toma la decisión más sabia, saber por qué se aferra a algo que cada vez cuesta más a todos, es simplemente incomprensible.

Cuando los aztecas, todo tenía un orden, hasta que llegaron los españoles, la conquista y a partir de ahí no han vuelto a haber sabios en el puesto más alto de gobierno. De verdad, sabiendo que la conquista y la independencia y la revolución y todo solamente dejaría un montón de necios gobernantes, yo no habría participado en ello (claro, de haber vivido esas épocas) y luego ¿Después de 100 y 200 años, “festejar la maravilla” que nos han dejado? ¿Celebrar la Independencia y Revolución siendo el mismo país caótico que cuando comenzaron estas batallas?

Dicen los niños que juegan beisbol antes de comenzar:

Creo en Dios; amo a mi patria; respetaré sus leyes; jugaré limpio; me esforzaré por ganar; pero gane o pierda, siempre haré lo mejor que pueda

Sí, solamente lo dicen los niños y solamente lo dicen en el beisbol…

Copiado Publicado por: Amaury Martínez agosto 10, 2010 · Sin categoría · (No hay comentarios)

Ciudad de México

Agosto 23 de 2007

Agradezco a El Colegio de México y a su presidente, Javier Garciadiego, este reconocimiento que hoy me han ofrecido. Lo acepto a nombre de la comunidad universitaria, es un reconocimiento para la UNAM. Tengo el privilegio de ser el conducto de recibirlo, pero asó entiendo y así me lo llevo, como una expresión fraternal de la comunidad de El Colegio de México a la comunidad de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Junto con el doctor Latapí, recibir un reconocimiento al mismo tiempo que él es para cualquiera un doble honor, para mí como colega universitario de él también me parece que refleja, como bien lo ha dicho el doctor Garciadiego, una figura cuya obra es simple y sencillamente indispensable para entender el contexto actual de la educación en México.

Se me ha pedido que haga algunas reflexiones sobre el presente y el futuro de la universidad. Me ha parecido oportuno enmarcar la reunión, hablar de lo que a mi juicio representan los cuatro ejes en lo que tenemos que analizar el presente y el futuro de la universidad de México.

El primero tiene que ver con el problema de la cobertura, inescapable en cualquier análisis.

La cobertura de la educación universitaria en México es inequitativa e insuficiente y hay que reconocerlo; inequitativa en su acceso, inequitativa en la capacidad que tienen los estudiantes de permanecer en ella, e insuficiente a todas luces porque la dinámica poblacional nos ha ido rebasando, año con año, y lo seguirá haciendo durante los próximos diez años por lo menos, en tanto que la oferta no crezca, si no de manera proporcional a la demanda por lo menos en una porción.

La verdad de las cosas es que tener una cobertura de un 23 o 24 por ciento, y no peleo por una décima. A lo mejor al rato nos dice Rodolfo Tuirán que ya estamos en 25 por ciento; da lo mismo. El problema es que menos de cada siete jóvenes en edad de tener acceso a la educación superior en México tienen acceso a ella, y desde luego esto nos lleva a la pregunta; y dónde están; si no están en el sistema educativo una mala noticia es que muchos de estos jóvenes forman parte de estos migrantes que el país expulsa año tras año.

Ha cambiado mucho la configuración de los migrantes, como aquí lo han analizado y estudiado; pero una característica que preocupa es que se está yendo cada vez población más joven y cada vez población con mayor grado de escolaridad.

El año pasado se fueron de México 520 mil connacionales y se murieron 485 mil personas. Creo que un país que expulsa más gente de la que se muere es un país que tiene un problema interno, estructural, real. Igual creo que la falta de acceso a la educación contribuye, entre muchos otros factores, a ello.

Los países más avanzados, los que realmente están en la sociedad del conocimiento, los países del norte de Europa, por ejemplo, tienen tasas de escolaridad impresionantes. Más del 30 por ciento en varios de los países escandinavos han concluido la educación terciaria, en México solo el trece por ciento.

El problema de la cobertura es un problema real que tenemos que atender, que hemos venido postergando, que se ha ido medio sobre llevando con soluciones coyunturales, fundamentalmente a costa de un crecimiento en la educación superior en el sector privado de calidad variable, casi siempre mala y vistas la mayoría de estas escuelas como negocio y claro, funcionan porque hay demanda, si no, no funcionarían.

Son negocio, y me pregunto una y otra vez, no para echarle todas las culpas al gobierno en turno, no, pero sí me pregunto una y otra vez, y dónde está el Estado mexicano, y dónde ha estado el Estado mexicano, y si el Estado mexicano no va a asumir sus responsabilidades educativa, en materia de salud, en materia de seguridad, para qué queremos un Estado.

De manera que hay que reconocer que aquí hay un problema que tenemos que atacar de una manera, a mi juicio, mucho más radical, profunda, que podamos encontrar en los próximos años una mejor cobertura.

El siguiente eje es la calidad. Desde luego, de nada nos sirve tener mayor cobertura si no tenemos calidad. En México el problema es complejo, particularmente complejo. Visto en el contexto nacional, instituciones pequeñas de buena calidad son importantes para los estudiantes que están en esas escuelas, pero a nivel nacional la verdad es que pintan poco. Necesitamos universidades muchas, grandes y de buena calidad. El reto es el doble.

Tenemos que conjugar calidad y cantidad. Ese es el reto del país. De nada nos sirve tampoco tener una gran cobertura de mala calidad, y creo que aquí, si me permiten, la UNAM ha dado una buena lección en estos últimos años. Sí es posible conjugar calidad y cantidad. Atrás quedó el mito de que las universidades masivas eran de mala calidad y las pequeñas eran de buena calidad, o que las universidades públicas eran de mala calidad, y las privadas de buena calidad; no es cierto. No hay un solo dato que lo sustente. Hay instituciones públicas malas y buenas, hay instituciones privadas buenas y malas, y pequeñas buenas y malas.

En un país como México decía, donde tenemos un problema de cobertura, necesitamos mostrar que las universidades públicas, masivas, pueden ser de buena calidad. Ese es uno de los retos que asumí cuando llegué a la Rectoría de la Universidad.

Tenemos que probar que la ecuación es descifrable, porque es más fácil escudarse siempre, decir: es que es tan masiva la institución que no puede ser buena. Es más complejo el trabajo pero se puede lograr y a mí me da mucho gusto que una y otra vez en las diversas evaluaciones internacionales que han hecho, la UNAM es una universidad orgullosamente pública, laica, de masas, popular, y es la mejor evaluada en México, en Latinoamérica y en Iberoamérica.

A diferencia en las viejas evaluaciones, que son considerables, quiero decir que sí se puede, que necesitamos fortalecer la Red de Universidades Públicas de México, y que en lugar de tener una universidad entra las cien mejores, deberíamos aspirar a que en los próximos diez años tuviéramos por lo menos meda docena de universidades entre las cien mejores del mundo. Eso lo vería como una política de Estado, con propósito, con objetivos, con un rumbo que puede redefinirse y creo que es una meta alcanzable.

Concluiría diciendo que la calidad es un problema real. En estos momentos, si lo tuviera que describir con una sola palabra, diría es heterogénea, conviven, convivimos buenas y malas universidades, y dentro de las mismas universidades coexisten buenos y malos programas, la UNAM incluida.

Esto es parte también del panorama; es heterogéneo, es complejo. Llama poderosamente la atención que en todas estas evaluaciones –las hagan en Shangai, las hagan en Londres, las hagan en Madrid– invariablemente las primeras 20 universidades mejor evaluadas son norteamericanas.

Esto me lleva al tercer eje que quería comentar con ustedes, que es el asunto del financiamiento. Las asimetrías son verdaderamente impresionantes. Harvard, que cuando no está en primer lugar está en segundo y protesta, tiene un fondo patrimonial de 30 mil millones de dólares para atender a 21 mil estudiantes.

El MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) está ejerciendo este año seis mil 800 millones de euros en investigación para sus mil 200 laboratorios, y hoy tiene un fondo patrimonial de 18 mil millones. Es algo por el estilo, pero sólo tiene siete mil estudiantes.

Esas son las asimetrías en que tenemos que implicarnos, y con las que tenemos que contender, pero además de los recursos propios de las universidades norteamericanas ricas, reciben recursos del Estado.

El Estado norteamericano el año pasado dio a las universidades 50 mil millones de dólares, y aún así están preocupados.

Hay que leer el informe de la secretaria de educación norteamericana, Margaret Spellings, un informe interesante en donde están preocupados porque a pesar de todos estos esfuerzos, Estados Unidos el año pasado solamente graduó a 80 mil ingenieros, comparados con los 350 mil que se graduaron en India y los caso 600 mil que se graduaron en China.

Dice la secretaria Spellings en su informe: las inversiones irán a donde estén los ingenieros y los científicos; si están en Singapur, irán a Singapur; si están en Shangai, irán a Shangai, ahí van a llegar los recursos de las inversiones que ya dejaron atrás los mercados inmobiliarios y las casas de bolsa, y que se han dado cuenta que las verdaderas inversiones, las que son realmente rentables, las de la economía del conocimiento, están en las empresas de bases tecnológicas.

Con esa riqueza, con esos recursos, “ranqueando” alto, si me permiten la palabra, en las evaluaciones internacionales hay preocupación por parte del gobierno norteamericano y dicen no, si Estados Unidos fue poderoso el siglo pasado, fue por sus universidades y ahora nuestras universidades enfrentan retos y desafíos que no nos garantizan que vamos a mantener el liderazgo.

La preocupación está en todas las latitudes, está en Asia, está en Europa, está en los consorcios comerciales, y en mi país honradamente la veo más limitada a la retórica oficial que a los programas específicos.

El problema del financiamiento en uno de los más graves que enfrenta la educación superior en todo el mundo. Creo que a pesar de las limitaciones de los países en sus economías, unas crecen más, otras crecen menos, ésta sí es una definición política; es o no es prioritaria la educación en México, y si es prioritaria dónde están los compromisos expresados cabalmente en términos de recursos y de programas. Así de sencillo.

Lo que me parece que no puede ser es pensar que vamos avanzando cuando en realidad no vamos avanzando, porque son avances relativos, porque otros países avanzan más rápido que nosotros. Durante los últimos años escuchamos una y otra vez que la economía mexicana venía creciendo al 3 por ciento, al 3.2, que ahí veníamos, pues sí, nada más que en el año 2000 éramos la novena economía y ahora somos la decimoquinta. Es decir, crecimos o no crecimos; pues crecimos menos que otros, de eso no hay duda, y creo que la globalización nos obliga a tener parámetros internacionales de referencia. Ese es el asunto.

Tenemos que estar en constante comparación, estas asimetrías que les he dicho y muchos otros factores en los que no quiero en este momento incursionar.

Finalmente, para concluir diría que el cuarto eje, a mi juicio fundamental, tiene que estar presente en el análisis actual futuro de las universidades: es este factor de pertinencia, de si estamos formando los recursos humanos que se requieren o no.

Cuando uno se asoma a las universidades europeas y ve los nuevos planes y programas de estudio, se queda asombrado de la variedad y cantidad de las nuevas carreras que han generado en los últimos años. Hasta los títulos cuesta a veces trabajo leer de corrido, hay toda una innovación curricular y creo que aquí también la universidad de México en general se ha quedado a la zaga, seguimos formando los cuadros tradicionales.

También, debo decir, a mí me da mucha satisfacción haber podido, en estos últimos años, modernizar algunas de las currículas de la Universidad y generar nuevas carreras: Desarrollo de zonas costeras, Gestión intercultural, Ciencias genómicas, en fin, hay una adopción afortunada de nuevas carreras, pero si uno revisa la oferta educativa de las universidades en México, salvo contadas excepciones sigue siendo tradicional, inercial, reiterativa.

Creo que tenemos que analizar este sentido de pertinencia, que es lo que estamos haciendo, para adecuarnos mejor a los tiempos futuros y en eso sí quisiera, para concluir, transmitirles también una convicción que tengo cada vez más acentuada en mi manera de ver la educación universitaria en México.

No podemos ver la pertinencia de la universidad solamente sobre la base de las demandas o las modas de los mercados, este sería un error gravísimo, si dejamos, si pensamos que la pertinencia la van a dictar los mercados, nos van a imponer la agenda. Creo que la educación es uno de los últimos diques que no se ha sometido dócilmente a las leyes del lucro mayor. Gravísimo error sería hacerlo.

México necesita aquí, por supuesto, ingenieros, como los que dice Margaret Spellings, científicos, nuevas carreras, cada vez más sustentadas en desarrollos tecnológicos, pero sigo pensando y estoy absolutamente convencido que al lado de ellos México sigue necesitando filósofos, poetas y directores de teatro, y científicos sociales.

Esas disciplinas, las humanidades y las ciencias sociales, requieren urgentemente de un renovado apoyo en el contexto nacional, porque han surgido gradualmente desplazadas por otras que solamente tienen, en el mejor de los casos, una mínima expresión en las coyunturas actuales de los mercados laborales.

Muchas gracias.

Copiado Publicado por: Amaury Martínez julio 21, 2010 · Educación, Realidad, Sin categoría · (No hay comentarios)

Escuchaba el otro día a un locutor de radio hablando sobre la honestidad, se comunicaba con la audiencia y las personas contaban los casos en los que han sido honestos.

Cerca del final de la sección, el locutor comentaba, cual si fuera todo esto la venta de una pomada mágica, las mil bondades que trae consigo el ser honestos e invitaba a la audiencia para seguir participando: “Llámanos y cuéntanos cómo te ha ido en esto de ser honesto. Dinos qué beneficios te ha traido el ser honesto. Hay que ser honestos”. Me acabó fastidiando y apagué el aparato.

Y me quedé pensando, me costó mucho trabajo encontrar algún beneficio práctico. Pronto desistí y me pregunté por qué no había pedido aquél locutor que contáramos las ocasiones que hemos obtenido beneficios al ser deshonestos, eso si que no me costó trabajo y encontré mil casos de esos en mi vida. Por un microsegundo me sentí culpable.

Días después estaba sentado en una jardinera en un parque cercano, quise recostarme y sentí un pequeño bulto; aquello no era sino un sobre amarillo que al abrir descubrí que contenía diez mil pesos en billetes de 200.

Miré alrededor y nadie se encontraba cerca, me puse de pie, caminé un poco para ver si alguien se acercaba por ahí como buscando algo y así devolverlo, y en efecto: un hombre con pistola en mano hurgaba con desesperación en aquella jardinera donde encontré el dinero.

Y me quedé pensando…

Copiado Publicado por: Amaury Martínez julio 8, 2010 · Sin categoría · (No hay comentarios)

En esta ocasión he decidido hacer una entrada estilo los anónimos de internet. Sí, aquellos que se dedican a criticar religiones, partidos políticos, sexos, estilos musicales, etcétera, con gran fuerza y aparente valentía.

Siempre me había preguntado por qué usaban alguna voz y nombres que obviamente no les son propios y mi respuesta fue que, sabiéndose anónimos, pueden tener el poder y la responsabilidad que eso conlleva, aunque todo esto suene a comic de arañas.

De poder, el anonimato te ofrece todo el del mundo.

De responsabilidad, ninguna.

Así que hoy quise sentir eso que sienten todos ellos al esconderse tras el nombre de uno de los personajes más carismáticos, queridos, odiados y famosos del mundo, sin quitar desde luego la capacidad de ser inmortal y políglota: Anónimo.

Vaya… Pero desperté de mi sueño. Al final, este sistema me traiciona colocando por default, y porque así lo elegí, mi verdadero nombre.

Además, eso del acento español me es un tanto molesto… Ja, ja, ja.

¡Qué programa tan divertido!

Hasta pronto.

Copiado Publicado por: Writer junio 30, 2010 · Opinión, Sin categoría · 1 comentario

Antes que nada he de confesar que el fútbol es un deporte que aunque no siendo de mis favoritos, le soy ferviente seguidor@ cuando de México se trata.
Se que hay que ser optimista y no conformarnos con lo que han hecho en todos los mundiales; pero también se que al mismo tiempo hay que verlo lo más realista que sea posible. Como por ahí dicen “Siempre hay uno mejor que otro” y en este caso nos tocó con un rival ya muy conocido, Argentina; el mismo que nos elimino el mundial pasado en octavos.
Se midieron fuerzas, agilidad, contundencia ante la portería contraria, velocidad y muchas cosas más, y pues bien, como ya es muy sabido el equipo del azul celeste ganó.

Yo, sinceramente, si me dio nostalgia el saber que la historia se repito, pero como ya lo mencione aquí, también quise ser realista. Sino se hubiese logrado seria Alemania y no creo que ellos sean un equipo fácil de ganar. No comparto la idea de que le dan ventaja a los primero de grupo con ir contra los más “débiles”, para mi, todos tienen las mismas oportunidades, por algo están en este evento.

México, jugó como lo sabe hacer y, pues si, no su obtuvieron los resultados que muchos quisiéramos.

Mucha polémica se desato para este partido. Que si “Guille Franco” no estaba al cien. Que “El Cuau” debería ser titular, que mejor “El chicharito”, etc… etc…
Yo no se de fútbol y no es una prioridad a aprender en mi vida, pero yo vi como el partido que acababa y la ventaja no era precisamente para los mexicanos, pero si los expertos en el deporte dicen que tuvieron mayor juego que los argentinos, ha de ser por algo.

Nosotros, los mexicanos, la mayoría, no sabemos perder; y esa es otra realidad, buscamos excusas absurdas, que el arbitro, que el portero, ¡hay hijo del vecino! (¿si puedo usar esas expresiones?)

Y así como gritamos el día que ganamos el pase a la copa del mundo, gritando “Nos vamos al mundial!! Nos vamos al mundial!!” Hay que irnos con una experiencia más, aprender lo que como jugadores falla y practicar, no hay de otra. Y como decimos con enjundia cuando se gana y presumimos diciendo GANAMOS; ahora nos toca decir, PERDIMOS.

Y como bien cantamos en los estadios:
Ay, ay, ay, ay, canta y no llores,
Porque cantando se alegran,
Cielito Lindo, los corazones.
Ay, ay, ay, ay, canta y no llores,
Porque cantando se alegran,
Cielito Lindo, los corazones.

Copiado Publicado por: Writer junio 7, 2010 · Ecología, Educación, Opinión · 1 comentario

Hay algunas cosas que por más que queramos cambiarlas van a seguir siendo exactamente iguales, y no es por ser pesimista ni nada, al contrario, soy una de las personas que cree y quiere que México mejore. Pero por más que son mis ganas, he de reconocer que nos cuesta trabajo asimilar las cosas, es difícil hacer entender a la gente que no tire basura, que deja de utilizar ciertos productos que lo único que hace es contaminar o empeorar este pobre ambiente. Si de por sí nos lo esta acabando, no estamos dejando nada de reserva.

A mi parecer otra cuestión que se nos complica mucho es el aprender a convivir o tolerar a nuestro semejante, no doy por hecho que todos nos tienen que agradar y caer a la perfección pero tampoco es como para que cada 5 minutos le  estemos mencionando todo lo que nos desagrada de ellos.

Debemos aprender a tolerar a las personas que nos rodean, quiero pensar que como padres ha de ser una tarea que nos deben enseñar; y al hablar de esto salen muchos otros temas, que si bien son importantes, no les damos el peso que merecen. El simple hecho de mencionarlas a diario, no nos asegura que se llevaran acabo o bien, que los niños las comprenderán del todo.

México es un país rico en lugares, fue en su momento muy provechoso en recursos naturales, en cultura. Tenemos a representantes muy orgullos de nuestra nación, podemos mencionar a Jaime Sabines, a Octavio Paz, por decir de los más conocidos por todos, pero también esta Sor Juana Inés de la Cruz, que aunque criolla, pero muy arraigada a México es reconocida por muchos.

Y no solo en cuestión poética tenemos representantes, estan en todos lados, en todos momentos, algunos ni siquiera reconocidos por las personas, algunos más que permanecen y permanecerán en el anonimato, pero que al fin de cuentas estan haciendo algo por este país.

Y con el sentimiento a flote por el “bicentenario” y “centenario”, estoy con la firme idea de que se puede mejorar. Al cabo de todo  una simple opinión.

Copiado Publicado por: Alonso mayo 18, 2010 · Ecología, Noticias, Opinión · (No hay comentarios)

Se desechan 8 mil millones de envases de plástico al año, asegura El Poder del Consumidor

México, primer lugar en consumo de agua embotellada; la demanda crece 40%

Alejandro Calvillo: las empresas del sector ganan 5 mil por ciento más de lo que invierten

Foto

 Las compañías comercializan en el país 26 mil 32 millones de litros
anualmente
Foto José Carlo González

Angélica Enciso L.

Periódico La Jornada

Martes 18 de mayo de 2010, p. 41

México es el primer consumidor de agua embotellada del mundo, luego de que en cuatro años la demanda creció 40 por ciento. Ello provoca que anualmente se desechen alrededor de 8 mil millones de envases de plástico, que tardan hasta 500 años en degradarse, señaló Alejandro Calvillo, de El Poder del Consumidor, en conferencia de prensa.

Explicó que, según el más reciente informe de Beverage Marketing Corporation, entre 2004 y 2009 el consumo anual promedio en el país se elevó 8 por ciento. De ocupar el segundo lugar, aseguró, ahora encabeza la lista. Desplazó a Italia del primer sitio. Cada mexicano bebe 234 litros, 20 por ciento más que los italianos, quienes ingieren alrededor de 191 al año.

En México, con alrededor de la mitad de la población en pobreza, cada familia destina mil 800 pesos a la compra del líquido embotellado, a pesar de que se trata de un derecho.

Alejandro Calvillo explicó que el consumo per cápita del líquido en territorio nacional es de más del doble que en Estados Unidos, donde adquieren 110 litros, y España, 119. Además, lo que se comercializa en México representa 13 por ciento de las ventas mundiales de agua embotellada.

Indicó que las empresas del sector ganan hasta 5 mil por ciento más de lo que invierten. Ejemplificó: Coca-Cola Femsa paga 2 mil 600 pesos por cada una de las 46 concesiones de explotación de aguas subterráneas al año. Sólo en 2007 tuvo ganancias por 32 mil 500 millones de pesos. Otras grandes compañías del área son Pepsi Co, Danone y Nestlé.

Las ventas actuales del líquido embotellado en el país son de 26 mil 32 millones de litros al año, de los cuales, se estima, 18 mil 222 millones fueron comercializados en garrafón y 7 mil 809 millones –30 por ciento– en botellas individuales, explicó.

Se calcula que el año pasado fueron desechadas 7 mil 800 millones de botellas de plástico PET –21.3 millones al día–, lo cual agrava el manejo de la basura, pues además de que se convierten en foco de contaminación tardan años en degradarse. Apuntó que sólo 20 por ciento de envases son reciclados.

Por su parte, Claudia Campero, de Food and Water Watch y de Blue Planet Project –redes internacionales sobre el derecho y cuidado del agua–, explicó que el nivel de consumo del líquido como mercancía, no como derecho humano, tiene de fondo que la población desconfía de la red pública de agua potable. Los pobres siempre son los que sufren por la falta del líquido, ya que por las redes públicas reciben menos y de menor calidad. Además, gastan más para obtener agua en garrafón o en botellas individuales.

Sostuvo: el derecho humano al agua no sólo es obligación de los gobiernos, sino que ésta sea potable y económicamente accesible. Cuando la gente se ve en la necesidad de comprar el líquido embotellado para beber, claramente se evidencia que no se está respetando esa garantía.

Nathalie Seguin, coordinadora de la Red de Acción por el Agua, dijo que habría acceso al agua potable en la red pública de suministro, tanto en casas como en sitios públicos, si se hubieran establecido políticas públicas eficaces para la aplicación progresiva del derecho humano a ese recurso, que México reconoció al firmar el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

Cuestionó de qué forma se va a garantizar la hidratación de los niños cuando en las escuelas se dejen de expender refrescos, y si ello será con agua embotellada. Los analistas propusieron establecer bebederos en escuelas y parques.