La fe en Dios reduce los síntomas de la depresión clínica, señala un estudio
La fe en un Dios compasivo refuerza el poder curativo de los antidepresivos, sugiere un estudio realizado con 136 personas diagnosticadas con depresión, a las que se les suministraron medicamentos, al tiempo que se evaluó su grado de religiosidad. Aquéllos que tenían fe en Dios respondieron mucho mejor al tratamiento que el resto de los pacientes. Este hecho, según los científicos, debería ser considerado a la hora de planificar la mejor atención médica posible para este tipo de enfermos.
Creer en Dios ayuda a curar la depresión, sugiere un estudio reciente realizado por investigadores del Rush University Medical Center de Chicago, en Estados Unidos.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que se presenta como abatimiento e infelicidad transitorios o permanentes.
Los síntomas de esta enfermedad afectan principalmente a la esfera afectiva: la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida.
Asimismo, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo e incluso somático.
Evaluación de la enfermedad
El estudio realizado ha revelado que las creencias religiosas protegen contra estos síntomas, y también que mejoran la respuesta de las personas depresivas a los tratamientos médicos contra la enfermedad.
La investigación fue realizada con pacientes diagnosticados de depresión clínica, es decir, con personas que padecían un estado extremo de la depresión, caracterizado por una tristeza, una melancolía y un sentimiento de vacío tan intensos que pueden llegar a ser destructivos para el enfermo.
Según publica el Rush University Medical Center en un comunicado, en total fueron estudiados 136 adultos. Algunos de ellos estaban recibiendo atención psiquiátrica externa, mientras que otros permanecían ingresados en el hospital para su cuidado.
Estos pacientes fueron evaluados poco después de ser admitidos para su tratamiento y ocho semanas después de que dicho tratamiento empezase.
Para esta evaluación se emplearon el Inventario de Depresión de Beck (cuestionario que calcula el grado de depresión que pueda tener una persona), la Escala de Desesperanza de Beck (con el que se valora el grado de desesperanza de los individuos, es decir, su actitud hacia las expectativas futuras) y una Escala de Bienestar Religioso.
Estas tres pruebas son herramientas estándar de las ciencias sociales para evaluar la intensidad, la severidad y la profundidad de la depresión y los sentimientos de desesperanza y de satisfacción espiritual.
Grado de esperanza
La respuesta de los pacientes a la medicación que se utiliza para tratar la depresión, definida como la reducción en un 50% de los síntomas iniciales, puede variar en los pacientes psiquiátricos.
Algunos de éstos no responden en absoluto a los medicamentos. Sin embargo, el estudio realizado demostró que, entre los sujetos estudiados, aquéllos que creían con más fuerza en un Dios personal y atento a sus necesidades tendieron a mejorar más que los demás participantes en las ocho semanas de tratamiento analizadas.
Concretamente, los participantes en el estudio cuya puntuación en la Escala de Bienestar Religioso estuvo entre las tres primeras fueron un 75% más propicios que el resto a mejorar, a partir del momento en que empezaron a tomar sus medicinas.
Los investigadores analizaron si la explicación para semejante mejora podía relacionarse con el sentimiento de esperanza que caracteriza a la fe religiosa. Pero el grado de esperanza, definido por los sentimientos y las expectativas en el futuro y el nivel de motivación de cada individuo, no sirvió para predecir la mejora que los pacientes sufrieron.
Ser supremo compasivo
Según declaró la investigadora Patricia Murphy, una de las autoras del estudio, la respuesta positiva a los medicamentos para la depresión tiene poco que ver con el sentimiento de esperanza asociado típicamente a las creencias religiosas.
En realidad, para la superación de esta enfermedad, lo que parece ayudar realmente es la fe en un ser supremo compasivo, asegura Murphy.
La investigadora añade que, aunque para la gente diagnosticada con depresión clínica, la medicación juega un papel clave en la reducción de los síntomas, los especialistas deben tener en cuenta el papel de la religión en las vidas de sus pacientes.
Los resultados de este estudio, que han sido publicados en la revista Journal of Clinical Psychology sugieren que las creencias religiosas podrían resultar de gran importancia como recurso en la planificación de una atención más efectiva de la depresión.
Religión y psicología
Éste no es el primer estudio que analiza la relación entre la religiosidad y ciertos aspectos de la psicología humana.
A principios de 2009, otra investigación, realizada por científicos de la Universidad de Miami, reveló que las personas religiosas tienen mayor capacidad de autocontrol que las no religiosas y regulan de manera más eficiente sus actitudes y emociones, con la finalidad de conseguir objetivos para ellos valiosos.
Según los científicos, esto se debe a que ciertos rituales religiosos –como la oración o la meditación- afectan a partes de la corteza del cerebro humano que resultan claves en la autorregulación y el autocontrol. Por otro lado, las religiones contribuyen al autocontrol porque proporcionan a los individuos modelos claros de comportamiento.
Otras investigaciones realizadas en distintas partes del mundo han demostrado que las personas más devotas tienden a tener un mejor rendimiento escolar, a vivir durante más tiempo y, en general, a ser más felices.
Los horarios laborales flexibles podrían ser buenos para la salud, dice estudio estadounidense
Quienes tienen control sobre su horario podrían ser más saludables tanto mental como físicamente.
Analizando 10 estudios sobre 16.600 trabajadores, los investigadores encontraron que ciertas condiciones de trabajo que daban a los empleados algún tipo de control, como manejarse los horarios o jubilarse de forma gradual o parcial, estaban asociadas con beneficios para la salud.
Algunas de las ventajas eran una menor presión sanguínea, un ritmo cardíaco más estable, mejor calidad del sueño y menos cansancio durante el día.
Los resultados, publicados en la Base de Datos de Revisiones Sistemáticas de Cochrane, no prueban que tener horarios laborales flexibles mejoren la salud, pero apoyan la teoría de que poseer un ‘control en el trabajo es bueno para la salud’, dijeron los investigadores.
La doctora Clare Bambra, de la Durham University, en Gran Bretaña, señaló que, de acuerdo con esa hipótesis, una reducción del estrés es lo que podría proporcionar los beneficios, aunque existen otras posibilidades.
Un horario flexible podría, por ejemplo, facilitar que las personas encuentren tiempo para hacer ejercicio, dijo Bambra a Reuters Health.
Durante años, estudios hallaron asociaciones entre ‘un alto estrés laboral’ y un riesgo elevado de sufrir enfermedad cardiaca, depresión y otras enfermedades. Los investigadores consideran que se da esta situación cuando el trabajo es demandante y brinda poco o ningún control a los empleados.
Esto desató un creciente interés por saber si se pueden obtener beneficios para la salud mediante la adopción de condiciones de trabajo no tradicionales, como decidir los propios horarios, trabajar desde el hogar o compartir el trabajo.
Para su revisión, Bambra y su equipo usaron 10 estudios que siguieron a los trabajadores durante al menos seis meses, comparando a los empleados con condiciones laborales flexibles con otro grupo.
Pero Bambra dijo que una flaqueza de todos los estudios fue que no hubo ningún ensayo con muestras al azar ni grupos de control.
La especialista dijo que este tipo de estudios ‘son necesarios para hacer cualquier conclusión real’, por lo cual ‘los datos que tenemos son indicativos más que definitivos’.
Pero agregó que no encontraron evidencia de que adoptar condiciones flexibles hiciera daño al bienestar de los empleados, por lo cual los empleadores y políticos deberían considerar incorporar horarios laborales libres o la jubilación gradual para promover la salud de los trabajadores.
Reuters
Neurociencia descifra mente del consumidor
Cada periodo de la humanidad está marcado por los cambios de la cultura. La sociedad ya no es la misma de hace unos años, la evolución de la conducta de las personas es evidente.
Bajo este enfoque surge una nueva técnica para estudiar el campo de los consumidores en el mercado. La neurociencia es una práctica que investiga el comportamiento del cerebro para aplicarlo al marketing.
Pero ¿cómo? La premisa es que las culturas procesan la misma información de formas muy distintas. Es decir, de acuerdo al lugar donde están, las personas reaccionan de diferentes maneras.
¿Qué es la neurociencia?
La neurociencia es un estudio del cerebro cuyo objetivo es descubrir sus respuestas ante determinados estímulos, como puede ser escuchar cierta palabra o mirar una imagen específica.
El proceso consiste en registrar las ondas cerebrales de acuerdo a la frecuencia cardiaca, el flujo sanguíneo y la temperatura corporal. Esto se hace mediante algoritmos matemáticos que derivan en emociones negativas o positivas.
Más allá de lo conocido
Aunque la neurociencia se creó para aportar a la medicina, se ha convertido en un gran aliado para el marketing, porque permite conocer nueva información del pensamiento de los consumidores, ir más allá.
Variadas teorías han circulado alrededor del tema de la neurociencia, porque muchos psicólogos establecieron esta práctica como base para realizar sus estudios.
Uno de los que realizó trabajo psiquiátrico gracias a la neurociencia fue el médico, psiquiatra y psicólogo suizo Carl Jung, el que fue una figura relevante en el psicoanálisis. Gracias a la neurociencia, pudo incorporar su metodología a varios análisis.
Por su parte, el antropólogo y psiquiatra francés Clotaire Rapaille logró captar que esta técnica podía servir para muchos otros usos, como por ejemplo el marketing.
De esta manera llegó a realizar consultoría a importantes empresas ya que su hipótesis es que los gustos y decisiones de los compradores están influenciados por las improntas subconscientes, refiriéndose a las variables del sistema nervioso que dan origen a la conducta.
Aplicado al marketing
Aunque pocos lo saben, la neurociencia ya se está utilizando en el marketing mexicano.
Desde hace tres años que compañías como Ford Motors Company, Pepsico y Apasco están utilizando esta técnica para usarla en función del marketing, ya que gracias a ésta se puede comprender al consumidor.
De esta manera, la neurociencia puede resultar un éxito si se es capaz de asumir su capacidad para descubrir los tipos de publicidad o campañas que más despiertan la atención en el consumidor.
Así, se puede saber cuáles mensajes llegarán a sorprender a las personas o conocer cuáles son los menos indicados y que pueden producir aburrimiento o desinterés, mediante un estudio certero del cerebro.
Asimismo, un dato no menor es que la neurociencia permite saber qué palabras pueden formar una imagen mental más rápidamente y cuáles no. Cada palabra tendrá una segunda lectura que de seguro influirá en la decisión de compra, ya que aquí intervienen mucho las emociones.
No cabe duda que se trata de un excelente método para conseguir mejores resultados en el marketing, ya que percibir lo que piensa el consumidor le puede otorgar la mejor ventaja respecto a sus competidores.
Equidad laboral para la productividad
El crecimiento de las tasas de participación de las mujeres en la fuerza laboral aumenta cada día. Sin embargo, la remuneración de ellas es en promedio 25% inferior a la de los hombres, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Aunque la desigualdad de las condiciones laborales entre el hombre y la mujer persiste, lo cierto es que está comprobado que un ambiente laboral con equidad puede mejorar la productividad.
De acuerdo a una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la equidad puede ser un excelente negocio para las compañías.
Resultados de la equidad laboral
Pero para llevar a cabo una reestructuración de su empresa, es necesario que tome en cuenta los resultados de un trabajo equitativo:
· Al disminuir las diferencias entre hombres y mujeres, se permite aumentar la productividad, que se amplia gracias a la motivación de las mujeres.
· Se aumenta la eficiencia producto del impulso y protagonismo de las mujeres.
· Al respetar los derechos laborales, existen menos quejas y frustraciones por el sector femenino que conforma la empresa.
· La igualdad de condiciones en la contratación, capacitación, seguridad laboral y salarios generan incentivos para trabajar.
· El apoyo de la equidad se ve reflejado en la producción total de la empresa, lo que se traduce en el crecimiento de la organización.
· Mayor confianza en el futuro de la empresa, lo que significa que tanto los trabajadores como las trabajadoras entregan su máximo potencial para poder permanecer.
· Ser una empresa que tiene equidad de género la posibilita a ser una empresa ser reconocida en su rubro.
Poseer un ambiente laboral que permita la equidad, es el camino seguro para una mayor producción. Hay que tomar en consideración que el 24.4% de las asalariadas en México trabajan por cuenta propia, según datos del INEGI.
Esto quiere decir que ellas no tienen miedo a salir adelante, por lo mismo pueden ser un gran aporte dentro de una organización.
Incluso, ellas pueden ser el peldaño que falta para llegar a la cima, simplemente hay que proporcionales un ambiente adecuado, el que les permita desarrollar todas esas habilidades de las que carecen los hombres.
Los mexicanos más buscados
Adecco dio a conocer sus primeras proyecciones sobre los profesionales más buscados en el mercado laboral mexicano. ¿Es usted uno de ellos?

Adecco, empresa especializada en los principales perfiles profesionales del área comercial, tecnologías de la información, farmacéutica, financiera y de ingeniería, dio a conocer sus proyecciones 2010 para el mercado laboral mexicano.
Si busca trabajo, cambiar de empleo o piensa en renovar el personal de su empresa, no deje pasar por alto la información de la consultora respecto a quiénes serán los profesionales de nuestro país que poco sabrán de crisis económica y disfrutarán de la más alta demanda.
· Área Promoción y Ventas: Ejecutivo de Ventas
Este será el profesional que más buscarán las empresas, quien deberá tener un alto nivel de adaptabilidad y compromiso para lograr los objetivos deseados.
Entre sus principales funciones están la prospección, atención y seguimiento a clientes.
Se valorará el que maneje el idioma inglés y cuente con experiencia de uno a tres años en el sector.
El sueldo al que podrá optar estará entre los 10 mil y 20 mil pesos como base, además de comisiones y prestaciones que otorgue la empresa.
· Área Información y Tecnología: Ingeniero en Soporte Técnico
Este es el profesional más buscado, pues ayuda a resolver problemas que puedan presentárseles a los usuarios mientras hacen uso de servicios, programas o dispositivos.
Deberá dar mantenimiento preventivo y correctivo para PC´s y PC Server, instalar sistemas operativos, paquetería y antivirus y llevar a cabo la configuración y soporte del correo electrónico.
Es indispensable que sepa inglés, que pueda trabajar bajo presión y tenga tolerancia a las críticas.
Además, debe ser una persona flexible y organizada, debido a la gran cantidad de trabajo que pudiera tener.
El salario puede ser variable, entre los 10 mil y 20 mil pesos mensuales, además de las prestaciones que otorgue la compañía.
· Área Farmacéutica: Químico Analista
El encargado de dar seguimiento a los procesos efectuados en las líneas de fabricación, verificar las directrices de calidad en fabricación y revisar los expedientes de lote para dar el dictamen del producto será, según Adecco, el profesional más buscado de esta área.
Su formación responde a la de un Ingeniero Químico o QFB (titulado) y tendrán aún más posibilidades aquellos que manejen el idioma inglés.
Respecto a la experiencia, ésta debe ser al menos de dos años en la industria farmacéutica.
Entre las especificaciones destaca tener conocimientos sólidos de buenas prácticas de manufactura, buenas prácticas de laboratorio y NOM 59, normas de Calidad ISO 9000 ISO 14000, entre otras.
El sueldo va entre los 10 mil a los 11 mil pesos, además de prestaciones superiores, vales de despensa, fondo de ahorro, seguro de gastos médicos, seguro de vida, plan de vida y carrera.
· Área Financiera y Legal: Auxiliar Contable
Es el encargado de realizar registros contables y pólizas. Apoya en la presentación de estados financieros, elaborando asientos de contabilidad, facturas y otros documentos administrativos.
Debe tener experiencia comprobable de al menos tres años en áreas como manejo de LSS, INFONAVIT, conciliaciones bancarias, depuración de cuentas, actualización de impuestos, IETU, elaboración de pólizas contables y otras.
La edad ideal va de los 25 a los 35 años y se valoran aptitudes como la honestidad, iniciativa, disciplina, organización y manejo de conflictos.
En cuanto al sueldo, Adecco lo proyecta en 15 mil pesos mensuales, además de prestaciones de ley, capacitaciones de vida y la opción de seguros de vida.
· Área Ingeniería y Técnica: Ingeniero de Procesos
Será su responsabilidad supervisar directamente el cumplimiento de los distintos pasos del proceso de producción, a fin de perfeccionarlos, evitar desviaciones y aumentar la productividad.
En su experiencia debe acreditar el manejo de normas de calidad ISO, interpretación de planos, Lay Out, máquinas CNC y herramientas e implementación de mejoras en línea de producción (fundición y mecanizado).
Se buscará una persona con aptitudes de líder, analítica, ordenada y que se enfoque en los resultados.
La compensación para el Ingeniero de Procesos puede variar entre los 17 mil y 27 mil pesos mensuales, según funciones, zona y empresa donde labore, a esto también se agrega el paquete de prestaciones de la empresa.
El sorprendente Urban Hacking
Es rupturista e impactante. Sin duda, una novedosa estrategia de marketing que no dejará a nadie indiferente, pero ¿de qué se trata?

¿Se imagina ir caminando por la calle y ver a cinco personas recostadas tomando sol, en traje de baño y bronceándose como en la playa, en plena vía pública?
Esto y muchas otras genialidades pueden ser parte del Urban Hacking, una ingeniosa estrategia de marketing, que se lleva a cabo mediante una rutina o espectáculo, que se realiza con el objetivo de salir de la cotidianeidad y provocar una fuerte reacción en la personas.
Más específicamente, el Urban Hacking proviene del término “pirateo”, ya que se trata de una acción o puesta en escena que tiene como propósito ir “contra el sistema”, contra todo lo establecido.
Así, queda claro que se trata de una tendencia del marketing que sale de lo habitual, pero es mucho más que una simple actuación, se trata de irrumpir repentinamente en la mente de los espectadores y sacarlos de su realidad.
La idea es que los presentes lleguen a sus hogares a contar lo sucedido, que de cierta manera el Urban Hacking altere sus vidas y se sientan impresionados por ser parte de algo no convencional.
Es de esperar que los espectadores de un hecho así de extraño, queden perplejos y comiencen a preguntarse por qué ocurre esto.
Alternativa al marketing habitual
Hoy por hoy, las estrategias de marketing deben luchar contra ciudadanos cada vez menos impresionables, los que cada día son bombardeados por informaciones y publicidad variada.
No hay duda que se trata de un trabajo cada vez más difícil, lograr posicionar una marca y llamar la atención de los consumidores, los que buscan productos y servicios distintos y más originales.
Es por esto que las compañías de marketing se dieron cuenta de que la publicidad diaria ya no está teniendo los mismos efectos que al principio. Y por otra parte, los gastos que implica realizar una campaña son mucho mayores.
En este sentido, el beneficio que tiene el Urban Hacking, es que tiene un costo muy inferior respecto a los resultados que se consiguen.
Sobre todo, considerando que la mayoría de las ideas se reducen a una sola: mucha creatividad, la que es fundamental para sorprender a las personas.
Su origen
El Urban Hacking empezó a ser conocido en el año 2003, bajo el nombre de flash mobs. Estas palabras que se pueden entender como un destello en la multitud, apuntaban a una reunión de personas en un sitio específico, para ver una acción fuera de lo común.
Uno de los pioneros de ésta modalidad actualmente, es Charlie Todd, quien se hizo conocido por la performance en Estados Unidos, de unos gemelos exactamente iguales, quienes se subían al metro y se les podía ver con la misma vestimenta y posturas idénticas.
Producto de sus espectáculos creó el proyecto Improve Everywhere, donde reúne artistas para seguir con sus representaciones.
A tanto llegó el éxito de los flash mobs de Todd, que su grupo ni siquiera busca promocionar un producto; el dinero lo ganan mediante la publicidad de los videos que publican en Internet.
La conmoción que puede llegar a causar una rutina pública de este tipo, puede ser tan inmensa, que hasta los medios de comunicación se verán interesados en difundir su puesta en escena.
En México
Se habla que de que el Urban Hacking o flash mobs ya ha llegado a México, debido a que ya se han realizado algunas representaciones que buscan unirse a ésta nueva tendencia.
De hecho en el 2008, en el Aeropuerto Internacional de la ciudad de México, específicamente en una sala de registro, un grupo de personas permaneció quieto por un rato, interpretando un flash mob bastante llamativo.
El asombro de las personas que circulaban alrededor fue bastante grande, y todos se preguntaban las razones de esta inusitada situación.
Internet
Las nuevas tecnologías tienen un rol clave en el nacimiento del Urban Hacking. De hecho se deduce que su nacimiento se basó en una publicación del 2002, del sociólogo Howard Rheingold, llamada “Smart Mobs: The Next Social Revolution”.
En su libro, el autor pronosticaba que las personas comenzarían a usar las nuevas tecnologías como Internet, para organizarse y reunirse en torno a propuestas distintas, como forma de compartir sus intereses.
Esa predicción se hizo realidad, porque en la actualidad los grupos de Facebook y Twitter convocan a la gente para llevar a cabo protestas y manifestaciones, además de reuniones en torno a temas específicos.
De esta forma, los seguidores de los flash mobs, denominados “mobbers”, comenzaron a organizarse y planear sus espectáculos, que hoy en día, se han materializado en varios países en todo el mundo.
Ya sea con fines artísticos o específicamente de marketing, no hay duda que el Urban Hacking llegó para quedarse. Y es que desconectarse unos minutos de la realidad, siempre resulta provechoso.
Logre la fidelidad de los clientes
La retención de clientes resulta esencial en México, donde las empresas pierden uno de cada dos clientes por no cumplir los compromisos pactados.

Luego de pasar muchos años utilizando sus recursos publicitarios en asociaciones con grandes cadenas de supermercados, Coca-Cola FEMSA notó que el consumo muchas veces se concentraba más en los llamados “pequeños negocios”.
Incluso, aún durante la crisis se siguió evidenciando una fuerte afluencia de consumidores a los negocios del barrio.
Su respuesta fue inmediata. Bajo el título “La Selección Coca-Cola” decidieron encarar una plataforma de contactos con estos almacenes.
El target de la iniciativa que comenzó en 2005 fue de mil 503 clientes entre 30 y 60 años, dueños de ‘tienditas’, almacenes y autoservicios. Continuó en 2006 y aún, en cierto grado, se mantiene.
El programa se lanzó en primera instancia con una invitación, que solamente a través de un “kit” de bienvenida, generó una tasa de respuesta equivalente al 63%. Así se acumularon los primeros datos a través de una encuesta que fue respondida por 945 socios del programa.
También se buscaron oportunidades de “festejos compartidos”. Los cumpleaños o el día del Almacenero o del Kiosquero fueron instancias para retomar contactos y fortalecer el vínculo.
Por otra parte, se les hizo más participes de las campañas de comunicación de la compañía como el lanzamiento de la propuesta “El lado Coca Cola de la vida” o los festejos de los 120 años de la marca. Y en el contexto de este programa también se les brindó capacitación a través de un taller al que asistieron 194 clientes.
Otro estímulo utilizado fue el teatro. En esta instancia se repartieron invitaciones para mil 077 clientes y acompañantes y finalmente fueron 412 personas con un invitado cada uno.
¿El resultado? La compañía logró obtener nuevamente la avenencia de los pequeños negocios y, por ende, de las personas que vivían en los alrededores de éstos.
Por otra parte facilitó la generación de una renovada base de datos que sirve como recurso para cualquier tipo de acción futura. También estimuló la percepción de “elegidos”.
Retención: La clave
Antes de iniciar la campaña, Coca-Cola se dio cuenta de un fenómeno muy importante para el mercado: y es que más allá de los acuerdos con otras empresas, la retención de los clientes es un objetivo clave.
Los clientes satisfechos con la calidad del servicio que reciben son proclives a seguir comprando a la misma empresa. Además, los costos de adquirir nuevos clientes son muy superiores a los costos de atender a los clientes existentes.
Lo anterior aumenta su importancia en época de crisis donde el consumo y la confianza se desploman, por lo que conseguir nuevos clientes puede ser mucho más caro que mantener una relación ya existente. Cada vez que las empresas pierden a un cliente, pierden también dinero.
Además, los programas de fidelización no sirven únicamente para recompensar a los clientes por la repetición de sus compras. También son una poderosa herramienta para conseguir información sobre los patrones de compra y los perfiles de los clientes.
Dentro de este panorama, los social media son ya una herramienta habitual de fidelización y se están llevando a cabo estrategias cada vez más agresivas e innovadoras, aunque no siempre se acierta.
Un fenómeno mundial
Las empresas europeas ya se han dado cuenta de ello, ya que en dicho continente 65% de las empresas está dirigiendo más recursos a programas de fidelización y ninguna ha reducido su presupuesto en este tipo de iniciativas.
Incluso en España, se realiza año a año el evento “Fidelización y Retención de Clientes 2010″, encuentro anual para todos los equipos de marketing, ventas y atención al cliente” en el que se presentan las experiencias con mayor éxito en el desarrollo de estrategias de fidelización.
En México el panorama no cambia. Ya que las empresas pierden en el país uno de cada dos clientes por no cumplir los compromisos pactados. Y como si esto fuera poco, “sólo es posible retener, de manera efectiva, a 6% de los que se van”, asegura Víctor Quijano Portilla, gerente de Calidad en Servicio al Cliente del Grupo S.C. México.
Claves para fidelizar
Según un informe de la Agencia Global de Marketing de Fidelización (ICLP por sus siglas en inglés), la fidelización será crucial para el éxito de las marcas en los próximos años. Por ello entregamos algunas claves propuestas por la empresa española “ActionsDATA. Estas son:
1. Entender al cliente
Esto, con el objetivo de conocer su situación, la cual se puede verse modificada por el contexto económico y sus motivaciones en cada momento.
2. Segmentar
Para ello, una herramienta muy útil es el denominado “Behavioral Targeting”, una técnica que se basa en el comportamiento de los cibernautas, lo que permite saber qué páginas visitan, el tiempo, la frecuencia y las visitas.
3. Mejorar la relación de confianza
El marketing relacional mejora la calidad de las relaciones con le cliente y crea una corriente de empatía hacia la compañía.
Una lectura sobre Sión
Por Francisco Prieto
He pasado este año acompañado por la lectura de libros magníficos, de esos que no vienen a traer la paz sino la guerra. Uno de ellos es el de George Steiner, Los libros que nunca he escrito. En esta obra de sabiduría, Steiner dedica un capítulo a Sión, es decir, al pueblo judío del que forma parte. Nació en París de una familia cuyos orígenes menos remotos se encuentran en esa parte de Prusia que también sería polaca, que es hoy polaca y, educado en el sistema escolar francés, hizo de Inglaterra su país de residencia. Es un ciudadano británico que ha pasado no pocos años de su vida en territorio norteamericano y, por lo mismo, tiene las cartas credenciales para entender, amar, odiar, acoger y rechazar a Sión como ha sucedido con tantos judíos.
En plena guerra en Gaza, la lectura de Steiner me llegó en el mejor momento: llevaba ya muchos días solicitado, en mi correo electrónico, por demandas de unirme a condenas a Israel y por otras que me solicitaban la denuncia de no pocas calumnias malintencionadas que han venido apareciendo en periódicos, revistas, emisiones radiofónicas. Si condenar al Estado de Israel por los actos terroristas de Bombay fue un acto de mala fe –murieron muchos judíos y no fue objetivo mirarlos como una especie de monobloque, como si todos los judíos, los que viven en Israel y los que están en otras partes del mundo, hubiesen actuado juntos– hacerlo por las matanzas en la zona de Gaza fue, cuando menos, discutible. Es verdad que los palestinos de Hamas han agredido con misiles a los israelíes. Es verdad también que esos proyectiles y la tecnología real de la maquinaria de guerra de los palestinos ha producido pocas muertes, nada si las comparamos con el daño causado por los judíos a la población de Gaza.
Pero también es verdad, y no es posible olvidarlo, que los hombres y las mujeres de Hamas pretenden y procuran el fin del Estado de Israel y que esa pretensión hace que los judíos reaccionen de manera desmedida. Para ellos, perder una batalla en el Medio Oriente significa perder la guerra, perder su tierra, perder Sión. La razón es compleja en su aparente simplicidad. Hace demasiados años que muchas personas viven en tierra de Israel, personas que no han conocido otra y que hablan hebreo como lengua ordinaria, incluso como su única lengua. El propio Steiner lo reconoce al escribir: “…Israel está reduciendo a los judíos a la común condición del hombre nacionalista. Ha reducido esa singularidad moral y esa aristocracia de la no-violencia hacia los otros que han constituido la trágica gloria de los judíos. Sé el costo inhumano que esta impotencia omnipresente ha acarreado. Sé lo fácil, lo barato que es criticar a Israel si uno no está dispuesto a compartir sus cargas y su constante peligro. Pero es esta sensación de reducción lo que me ha impedido ser un sionista, hacer mi vida y la de mis hijos en Israel. Los sionistas de salón son tan despreciables como los compañeros de viaje que alababan a la Unión Soviética pero tenían mucho cuidado de no poner jamás un pie dentro de sus fronteras”.
Creo que en la gesta de creación del Estado de Israel en tierra palestina, Occidente pecó por partida doble. En primer lugar por un sentido cristiano o por lo que quedaba de él y que buscaba compensar a los hombres y mujeres victimados en la Shoa, darles un refugio seguro, un lugar donde no se reencontrasen con todos aquellos que les habían dado la espalda en sus países de origen con el advenimiento del nacional socialismo. Con ello, Occidente pasó por encima de la inmensa mayoría que poblaba aquellos territorios y que no quería ni necesitaba conformar un Estado moderno, una mayoría constituida por nómadas cuya patria eran una tierra, un sistema de ideas y de creencias, nunca un cuerpo burocrático. En segundo lugar, Occidente pecó también por su herencia racionalista, por su apuesta al progreso per se, por su absoluta seguridad que hacía que no pocos europeos se preguntasen, como burlonamente se preguntó
Montequieu: “¿Cómo es posible ser persa?”, y por la conveniencia estratégica de tener un enclave occidental en zona petrolera. A esto se aunaron también las guerrillas israelíes y el constante desplazamiento en barcos piratas de refugiados de Europa. El hecho, sin embargo, es que el Estado de Israel existe ahora y que los judíos, por un designio de crecimiento, se han apropiado de territorios que no les fueron dados y no les pertenecen.
Lo que duele, sin embargo, a Steiner es percatarse de que a pesar de todo siempre habrá más palestinos que israelíes –esos premodernos se reproducen y crecen en progresión geométrica, mientras ellos, los judíos, disminuyen–. También le duele que el Estado de Israel eche tierra sobre esas páginas de las Escrituras donde se dice que es necesario amar al extranjero como a uno mismos; donde se recuerda que ellos también fueron extranjeros en el país de Egipto, que hay que construir esa confraternidad porque “Yo soy el Eterno”, el Padre de los judíos, pero también de los egipcios. Un sabio judío, nos recuerda Steiner, un sabio del hasidismo, escribió: “La verdad siempre está en el exilio […] Me doy cuenta perfectamente de que un Estado peregrino no es para todo el mundo. Que los riesgos que corre son extremos. La Shoa es quizá una mofa de lo que pienso. Sin embargo, lo repito: sobrevivamos, si es que lo hacemos, como invitados entre los hombres, como invitados de la propia existencia. En su mesa de fiesta, la familia judía siempre guarda un sitio vacío para el extraño que tal vez llame a su puerta. Puede ser un mendigo o un oculto mensajero de Dios. Nunca debe ser rechazado. Ser un anfitrión es ser también un invitado. Este es el propósito definidor, la justificación de la Diáspora”.
Me rehúso a condenar a Israel. Imagino que yo fuera judío, hijo o nieto de un húngaro, de un polaco, de un austriaco, acaso, que sobrevivió al campo de concentración, que dejó la vida haciendo fértil el desierto, contribuyendo a crear un mundo distinto y mejor para sus descendientes…He visto los frutos multiplicarse. ¿Se me puede pedir que sea pacifista? Sé que nadie me defenderá si los míos y yo no lo hacemos, si no movilizamos todos los recursos posibles de la Diáspora para mantener viva a Sión. En el fondo de mí mismo, si tuviera el valor de enfrentar la realidad, como lo ha hecho el judío Steiner, sospecharía que tarde o temprano sería expulsado de nuevo, que la promesa de sobrevivencia de mi pueblo se habría cumplido en más de dos milenios de exilio, que no sólo, como todos los seres humanos, mi destino sería ser un desterrado de Dios sino, además, un expulsado. Que Dios no habría faltado a su palabra, que después de Auschwitz, de Dachau, de Buchenwald… seguiría habiendo judíos.
Me rehúso a condenar a Israel por defenderse a “dentelladas secas y calientes” y no puedo evitar soñar en la conversión de los judíos a Jesús, en que un día encontrarán en él al Mesías que siguen esperando en vano. Sueño en la salvación de todos por la conversión de los judíos. Jesús, después de todo, era un judío.
En la mente del consumidor: la neurociencia aplicada al marketing
¿Por qué diferentes culturas procesan la misma información de maneras tan diferentes? La respuesta de Clotaire Rapaille es simple y directa: Porque los sistemas de referencias de cada cultura son diferentes. Son los llamados “códigos culturales”.
El Dr. Clotaire Rapaille es un antropólogo y psiquiatra francés que ha incursionado en la antropología cultural y el marketing. Desde su consultora Archetype Discoveries Worldwide con sede en New York, brinda servicios de consultoría a las principales corporaciones.
Su trabajo ha servido de base para crear campañas de marketing de productos tan diversos como los de Procter & Gamble, Nestlé o General Motors, y para ayudar a identificar los ingredientes críticos de la lealtad de marcas, de los equipos de trabajo y hasta del liderazgo.
Su metodología se basa en los “arquetipos de análisis” de Carl Jung y en su trabajo psiquiátrico con chicos autistas en Suiza.
La teoría de Rapaille sostiene que nuestras decisiones como compradores o nuestras preferencias por un candidato político determinado están influenciadas por las “improntas” subconscientes (el término fue acuñado por el etólogo Konrad Lorenz en 1935). Y que estas impresiones, declara, se localizan en el cerebro reptil.
El botón clave del reptil
“Cuando usted aprende una palabra, cualquiera que sea, ‘café,’ ‘amor,’ ‘madre,’ hay siempre una primera vez. Hay una primera vez para aprender una cosa. La primera vez que comprende el significado, su cerebro crea una impronta, una imagen mental del significado de esa palabra, crea una conexión mental que seguirá usando toda su vida… Entonces cada palabra tiene un camino mental. Yo lo llamo un código, un código inconsciente en su mente”. Declaraba el Dr. Rapaille en una entrevista para Frontline (PBS), 15 de diciembre de 2003.
“Es absolutamente crucial para cualquier persona que trabaje en comunicación –ya sea periodista, TV, medios o marketing – si quiere atraer la atención de la gente, debe entender lo que yo denomino el botón clave del reptil (the reptilian hot button). Si no tiene ese botón, entonces tendrá que vérselas con el cortex y trabajar con atributos como el precio y cosas por el estilo”.
Los 3 cerebros humanos: reptil, límbico y cortex
El cortex o corteza cerebral es la sede de la razón y la lógica, es la herramienta lógica que usamos para ver el mundo y se forma alrededor de los 7 años. Por detrás de el se encuentra el cerebro límbico que aloja las emociones y los significados. Y camuflado detrás de los 2, ese encuentra nuestra fase más primitiva, el cerebro reptil.
Todos los seres humanos nacemos con el cerebro reptil que se encarga de las funciones más básicas: supervivencia y reproducción. No es influenciado por cuestiones culturales ni personales. Es el centro de los reflejos instintivos.
En el contacto con nuestra madre, entre los 0 y 5 años, desarrollamos el segundo cerebro, es el centro de nuestras emociones. El límbico crea el sistema de referencias y nos permite entender el significado de las cosas. Luego de cierto tiempo ese sistema de referencias se vuelve inconsciente.
Las experiencias más tempranas en la vida, dejan una impronta en el cerebro reptil, pues es el único que se encuentra en funcionamiento. Por eso las improntas son tan poderosas. Puesto en la disyuntiva Reptil Vs Cortex, “El reptil siempre gana ” es el mantra de Rapaille. No importa la realidad, no importan los números…
“Por eso usted tiene que descubrir el botón clave en el cerebro reptil, ya sea que quiera diseñar un avión o vender diamantes ” Mientras que la mala publicidad solamente apela al cortex (“Compre esta toalla de papel para limpiar el enchastre”), los anuncios mediocres resultan atractivos para la corteza y el cerebro límbico (“Compre esta toalla de papel para limpiar el enchastre y reducir el estrés!”).
Pero las campañas realmente efectivas apelan a los 3 cerebros: (“Compre esta toalla de papel para limpiar el enchastre, reducir el estrés y ¡satisfacer su deseo materno reptil de aliviar el bochorno de su hijo al derramar todo!”)
La corteza cerebral nos provee de lo que Rapaille llama una “coartada intelectual”. Como ejemplo cuenta que un neoyorkino justificará la compra de un vehículo utilitario (SUV) diciendo que estacionar en la nieve es una tarea muy difícil.
A nivel del cerebro límbico actuamos y reaccionamos de acuerdo a nuestras experiencias más tempranas. Estos patrones aprendidos se basan en nuestras experiencias, tanto positivas como negativas. Las emociones son clave para aprender. Cuanto más fuerte es la emoción, más claramente se aprende. Los códigos culturales se fijan durante la primera niñez y son muy difíciles de cambiar.
Por ejemplo, Procter & Gamble le pidió que descubriera el arquetipo cultural norteamericano para el café. Rapaille descubrió que los norteamericanos no se identificaban con el gusto del café, de hecho lo tapan con azúcar y crema. Las experiencias tempranas de los norteamericanos con el café se relacionan con el aroma del café que sus padres bebían en la cocina mientras ellos seguían abrigados en la cama. Por eso asocian positivamente el café con hogar y aroma y las campañas exitosas en los EE.UU. no apelan al sabor del café sino al aroma y a la idea de hogar.
Pero los niveles más grandes se compromiso se consiguen cuando se involucra el cerebro reptil, cuando se apela a la supervivencia, cuando podemos convencer a los otros que su supervivencia depende de que acepten nuestra propuesta, lo que NO es sencillo.
La teoría de Rapaille sostiene que necesitamos aprender todo lo posible sobre los mecanismos de respuesta límbicos de las personas para motivarlos y atraerlos con nuestros productos y servicios, cuando además tocamos su sistema reptil, el compromiso es completo. Por otro lado apelar a la gente con argumentos lógicos (corteza cerebral), rara vez produce un gran impacto.
En resumen, si tocamos el sistema de respuestas límbico y posicionamos nuestro mensaje en una forma que resuene con sus propias emociones y patrones aprendidos en el contexto en que el aprendizaje tuvo lugar, a menudo logramos un mayor nivel de compromiso.
La metodología en la práctica
La metodología empleada para descubrir y decodificar los arquetipos culturales convoca a grupos representativos en una serie de 3 entrevistas.
En la primera entrevista se les pide que describan lo que piensan del producto, servicio o tema en estudio. Esto tiende a sacar a la superficie la respuesta cerebral.
En la segunda entrevista se les pide que cuenten historias sobre el tema, lo que comienza a despertar imágenes y emociones.
Finalmente, en la tercer entrevista, utilizando técnicas de relajación, se les pide que recuerden y escriban sus primeras y sus más emocionantes experiencias con el tema y también sus más recientes. Los resultados son analizados tanto a nivel de contenido como de semántica. De lo que el grupo piensa sobre el tema, Rapaille elabora una síntesis de respuestas cerebrales.
Luego, basándose en los verbos utilizados en los relatos (tanto experiencia positivas como negativas), Rapaille construye una estructura de las respuestas del sistema límbico. Los resultados son codificados en la descripción del arquetipo cultural que sugieren las típicas respuestas límbicas del grupo, a partir de ahí pueden ser utilizadas para establecer una estrategia para actuar.
El error de las campañas publicitarias globales. En una entrevista concedida a la revista Gestión (Vol. 11 Nro 6, nov-dic 2006) Rapaille declara que en su opinión es un error lanzar campañas publicitarias globales, pues aunque usted haya descubierto un botón en el cerebro reptil y esté en condiciones de crear un producto atractivo para todos, la comunicación tendrá necesariamente que adaptarse al código de cada cultura.
El ejemplo de Lego
En su nuevo libro “The Cultural Code” Rapaille explica el valor de conocer los códigos de las diferentes culturas mediante el ejemplo de Lego. Cuando la empresa danesa lanzó sus famosos bloques de construcción, obtuvo un éxito instantáneo en Alemania donde las ventas no paraban de subir, mientras que en los EEUU. las ventas naufragaban.
La dirección de la empresa creía que uno de los secretos de su éxito se debía a la calidad (incluyendo claridad) de las instrucciones que cada caja traía para ayudar a los chicos a construir un modelo particular. Si recuerda su infancia, tanto los “Lego” como los “1000 ladrillos”, tenían un modelo específico por caja, con los bloques para construirlo (aunque yo recuerdo construir lo que se me antojaba…).
Las instrucciones eran claras, precisas, coloridas y prácticamente auto-explicatorias. ¿Por qué el producto funcionaba tan bien en Alemania y tan mal en los EE.UU.?
Los chicos norteamericanos rompían la caja para abrirla rápidamente, apenas miraban las instrucciones (si las miraban…) y se zambullían a construir lo que tenían en mente y no lo que el modelo proponía. Una vez terminado, lo desarmaban y comenzaban a construir otro nuevo, y así una y otra vez. Una caja de Lego podía durarles toda la vida!!! Justo como la mía que si no la regalo, se las hubiera pasado a mis hijos…
Los chicos alemanes seguían las instrucciones al pie de la letra, separaban las piezas por color, armaban el modelo (que les salía igualito al de la caja) se lo mostraban orgullosos a su mamá quien, todavía más orgullosa, aplaudía el logro y lo colocaba en una repisa. Ahora, necesitaban otra caja para seguir jugando…
¿Cómo se explica esa diferencia de conducta? Según Rapaille, la empresa Lego dio, sin saberlo, en el clavo con el código cultural para Alemania: ORDEN.
A través de las generaciones, los alemanes perfeccionaron la burocracia en un esfuerzo por mantener a distancia el caos que llegaba oleada tras oleada. Esto produjo una impronta temprana en los alemanes. Y es esa impronta lo que impulsa a esos chicos a leer cuidadosamente las instrucciones, y es esa misma impronta la que les impide destruir lo recién construido para hacer algo nuevo. Las coloridas y claras instrucciones de Lego impactaron en el código alemán de forma que obtenían ventas repetidas.
Conclusiones
Rapaille se vale de su formación en psiquiatría para investigar el impacto de la cultura en los negocios y en los mercados. Su empresa, Archetype Discoveries Worldwide, a diferencia de las que emplean los focus groups para investigación de mercado, NO confía en lo que la gente dice. Sus investigaciones emplean una mezcla única de antropología cultural, teorías de aprendizaje, neurociencia y psiquiatría para tratar de descubrir las fuerzas culturales ocultas que pre-organizan la forma en que las personas se comportan con respecto a un producto, servicio o concepto.
A diferencia de las opiniones que pueden cambiar rápidamente, los arquetipos culturales dejan profundas huellas en las mentes de las personas y están enérgicamente arraigadas en los códigos culturales.
Estas improntas constituyen una plataforma permanente para la mercadotecnia, para el diseño de nuevos productos, para la innovación y mejora de productos o procesos, y para desarrollar estrategias de comunicación más eficaces. Por lo tanto, son particularmente útiles para los profesionales de mercadotecnia, para los planificadores, para los diseñadores de producto, para los agentes de cambio, los entrenadores, anunciantes y para los responsables de las políticas públicas.
Bases neurobiológicas del estrés post-traumático
Resumen: El (TEPT; en Inglés, Posttraumatic Stress Disorder – PTSD) es un trastorno que se presenta con un largo pasado pero tiene una historia corta (Saigh & Bremner, 1999; Serra, 2003). En la literatura, pacientes que pade-cen del TEPT son descritos como sujetos que han estado expuestos a acontecimientos extremamente estresantes, tales como guerras, desastres naturales (inundaciones y terremotos), violaciones tanto en la infancia como en la edad adulta, y accidentes automovilísticos. Estos pacientes que sufren este trastorno, padecen de recuerdos intrusivos y escenas retrospec-tivas (flashbacks) disociativas relacionadas con los acontecimientos traumá-ticos y otros síntomas de los cuales tienen muy poco o ningún control, tales como pesadillas, trastornos del sueño, hipervigilancia, respuestas fisiológicas exageradas cuando recuerdan los acontecimientos traumáticos, reacciones de evitación, restricción de expresiones emocionales, sentimien-tos de culpabilidad y por último una consecuente disfunción social (Brem-ner & Charney, 1994; Charney, Deutcg, Krystral, southwich & Davis, 1993; Bremner, Staib Kaloupek, Southwick, Soufer & Charney, 1999; Friedman & Yehuda, 1995).
De este modo, varios investigadores han sentido la necesidad de profundizar y entender la Neurobiología del Estrés Post-Traumático. Ese interés, según Bremner & Chaney (1994) y Friedman & Yehuda (1995) nos permitirá un conocimiento más amplio relacionado con el problema, sien-do el propulsor del avance de la investigación de nuevos tratamientos, esencialmente de índole psicofarmacológica.
Así pues, en este trabajo, partiendo de una contextualización histórica del estrés post-traumático, realizamos una revisión teórica relativa a los diferentes mecanismos neurobiológicos implicados en dicho trastorno y en las indicaciones psicofarmacológicas propuestas actualmente para su tra-tamiento.
Palabras clave: Estrés post-traumático; psicobiologia; psicofarmacologia.
Contextualización histórica
El (TEPT; en inglés, Posttraumatic Stress Disorder – PTSD) es un trastorno que se presenta con un largo pasado pero con una historia bastante corta (Saigh & Bremner, 1999; Serra, 2003).
En la evolución del propio concepto hasta lo que hoy se conoce por estrés post-traumático, éste parece tener una íntima relación con la ocurrencia sucesiva de experiencias traumáticas que desde los primeros tiempos forman parte del desarrollo humano y pueden ser desde catástrofes natu-rales, accidentes, hasta contextos históricos de guerra (Friedman, 1994; Saigh & Bremner, 1999; Serra, 2003; Kess-ler, 2000; Grinage, 2003; Frans, 2003; Kapczinski, 2003), de manera que Stein, Elliott, Jaycox, Collins, Berry, Klein, et al. (2004) afirman que apenas adquirió importancia científica y social hasta el estudio de las neurosis de guerra.
De este modo, haciendo una breve caracterización del trayecto evolutivo del TEPT, algunos autores nos sugieren que una de las primeras aportaciones surgen en el año 1871, en que Da Costa nos presenta una aproximación al término anteriormente mencionado, describiendo que algunos soldados que participaron en la Guerra Civil Americana (1861-1865) presentaban un conjunto de síntomas caracterizados por irritabilidad, alto arousal y una elevada tasa cardiaca (síndrome posteriormente conocido por “corazón exhausto”, “soldados con corazón irritado” o “síndrome de Da Costa”) (Bremner, Innis, Southwick, Staib, Zoghbi, & Char-ney, 2000; Friedman, 1994; Saigh & Bremner, 1999; Frans, 2003; Serra, 2003; Grinage, 2003). No obstante, durante la Primera Guerra Mundial, el término “astenia neurocirculatoria”, conocido también por shell schok, logró una gran evidencia. Se caracterizaba por un conjunto de reacciones psicológicas inadecuadas al estrés que los investigadores pensaban que podía ser atribuido a las explosiones de artillería pesada existente en aquella época (Friedman, 1994; Grinage, 2003; Frans, 2003; Saigh & Bremner, 1999; Serra, 2003). A continuación, en la Segunda Guerra Mundial, el término “neurosis de combate” y “fatiga operacional” pasaron a ser utilizados para describir las respuestas exageradas al estrés en soldados que participaron en acciones de guerra, caracterizadas por irritabilidad, dificultad de concentración, pesadillas y preocupación con experiencias de combate (Friedman, 1994; Grinage, 2003; Frans, 2003; Saigh & Bremner, 1999; Serra, 2003). Resumiendo, muchos de los fenómenos psicológicos que hoy se diagnostican como TEPT, fueron descritos a lo largo del tiempo como Síndrome de Da Costa,
Astenia Neurocirculatoria, Shell Shock, Neurosis de Combate y Fatiga Operacional (Frans, 2003; Schnurr, Friedman & Bernardy, 2002). Sin embargo, y con el surgimiento de la guerra de Vietnam, en la cual cerca del 30% de los veteranos de esa guerra padecieron de estrés post-traumático, el término fue finalmente incorporado en el DSM-III de la Asociación de Psiquiatría Americana en la década de los 80, y en 1992 en el CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud, siendo de este modo considerado dentro de las respectivas clasificaciones nosológicas. (Grinage, 2003; Frans, 2003; Saigh & Bremner, 1999; Serra, 2003; Schnurr, Friedman & Bernardy, 2002).
Como hemos visto, tardó en aparecer una clasificación nosológica para el TEPT, a pesar de tener muchas evidencias de que la exposición a eventos traumáticos, como los referidos anteriormente, pueden funcionar como un factor grave de descompensación de los individuos.
Bases neurobiológicas del TEPT
Hecha esta breve contextualización histórica de la evolución y surgimiento del término estrés post-traumático, pasaremos a la definición global propuesta por diversos autores, que en cierta medida funcionará como base del interés por las posteriores investigaciones neurobiológicas del estrés post-traumático que estudiaremos en otro apartado.
En la literatura, pacientes que padecen del TEPT son descritos como sujetos que han estado expuestos a acontecimientos extremadamente estresantes, tales como guerras (tal como vimos anteriormente), desastres naturales (inundaciones y terremotos), violaciones (tanto en la infancia como en la edad adulta) y accidentes automovilísticos. Estos pacientes que sufren este trastorno, padecen de memorias o recuerdos intrusivos y escenas retrospectivas (flashbacks) disociativas relacionadas con los acontecimientos traumáti-cos (en los cuales estos pacientes tienen muy poco o ningún control sobre ellos mismos), pesadillas, trastornos del sueño, hipervigilancia, respuestas fisiológicas exageradas cuando recuerdan los acontecimientos traumáticos, reacciones de evitación, restricción de expresiones emocionales, sentimientos de culpabilidad y por último una consiguiente disfunción social (Bremner & Charney, 1994; Charney, Deutch, Krys-tral, Southwick & Davis, 1993; Bremner, Staib et al., 1999; Friedman & Yehuda, 1995; Gerardi, Keane, Cahoon & Klauminzer, 1994; Kolk, 2001; Pissiota, Frans, Fernandez, Knorring, Fischer & Fredrikson, 2002; Schnurr, Friedman, & Bernardy, 2002; Southwick & Friedman, 2001).
Con todo, en la Tabla 1 presentamos de forma más esquemática los síntomas del TEPT propuesto por Hageman, Andersen & Jørgensen (2001) y Yang, Wub, Hsud & Kera (2004).
Sin embargo, Hageman, Andersen & Jørgensen (2001) y Margis, Picon, Cosner & Silveira (2003) nos sugieren que sólo algunas de las personas que sufren un acontecimiento traumático son susceptibles de desarrollar el TEPT. Esto depende en gran medida del modo como el sujeto procesa la información, o mejor, del modo como evalúa la situación (que va a determinar la respuesta del sujeto al evento estresante); también es importante el nivel de peligro percibido tras el acontecimiento traumático, y si existe algún historial personal o familiar de desorden psiquiátrico.
Tabla 1: Síntomas del (TEPT).
Síntomas
Descripción
1: Re-experiencias traumáticas
Recurrentes e intrusivos recuerdos de acontecimientos traumáticos, recurrentes sueños infelices, reacciones disociativas (por ejemplo: flashbacks de los acontecimientos).
2: Evitaciones
Evitación de pensamientos, sentimientos, actividades y estímulos en general del evento traumático, amnesia de una parte del evento, disminución de respuestas y perdida de interés por el mundo externo, reducción de la capacidad de sentir emociones, sentimiento de alienación
3: Hiperarousal
Ansiedad, hipervigilancia, problemas de sueño (dificultades en iniciar y mantener el sueño), dificultades de concentración y irritabilidad.
En virtud de lo anteriormente descrito, y teniendo en cuenta toda la sintomatología del TEPT, sería muy simplista fijarnos única y exclusivamente en el carácter psicológico del trastorno. De este modo, es necesario profundizar y entender la Neurobiología del estrés post-traumático. Ese interés, según Bremner & Charney (1994) y Friedman & Yehuda (1995), nos va a permitir un conocimiento más amplio relacionado con el problema, siendo el propulsor del avance de la investigación de nuevos tratamientos, esencialmente de índole psicofarmacológica. Con esto, empezaremos a caracterizar los mecanismos biológicos implicados en el TEPT, que desde el inicio ha sido el propósito de esta revisión.
Southwick & Friedman (2001) sugieren que varios sistemas neurobiológicos son activados cuando el organismo se enfrenta a situaciones amenazadoras. Estos sistemas, que implican varias regiones cerebrales y sistemas de neurotransmisores, desencadenan en el organismo un conjunto de respuestas, específicamente ansiedad, miedo, huida o lucha, que tienen como finalidad principal proteger al organismo de un peligro potencial. Sin embargo, una desregulación en estos sistemas neurobiológicos (que tendrán repercusiones en la respuesta), subyace al desarrollo fisiopatológico del TEPT.
Siendo así, empezaremos a caracterizar cuáles de los varios sistemas neurobiológicos están implicados en el TEPT. Los más citados en la literatura son el sistema nervioso simpático (adrenalina y noradrenalina), la activación del eje hipotálamo-hipofisosuprarrenal, el sistema opiáceo, el sistema gabaérgico (gaba), el sistema glutamatérgico, el sistema serotoninérgico y el sistema dopaminérgico (Charney, Deutch, Krystral Southwick & Davis 1993; Friedman, 1994; Bremner & Charney1994; Bremner, Southwick & Charney, 1999; Bergherr, Bremner, Southwick, Charney & Krystal, 1997; Bremner, Innis et al. 1997; Hageman, Andersen & Jørgensen, 2001; Newport & Nemeroff, 2000; Serra, 2003; Southwick & Friedman, 2001).
Seguidamente, haremos una caracterización de estos sis-temas y su implicación en el desarrollo del TEPT.
Como señalamos anteriormente, el TEPT está caracterizado por un conjunto de síntomas (pesadillas, trastornos del sueño, evitación, ansiedad, hipervigilancia, etc.) que dependen exclusivamente de la acción del sistema nervioso simpático. Estas respuestas son debidas a una desregulación y consecuente hiperactivación del sistema nervioso simpático que, como veremos más adelante, resultan de un exceso (y funcionamiento inadecuado de) la cantidad de liberación de catecolaminas, ante la exposición a estímulos estresantes (Southwick, Krystal, Morgan, Johnson, Nagy, Nicolaou et al., 1993; Southwick, Krystal, Bremner, Morgan, Nicolaou, Nagy et al., 1997; Southwick, Paige, Morgan, Bremner, Krys-tal & Charney, 1999). Por ejemplo, Friedman (1994) y Bremner, Krystal, Southwick & Charney (1996) nos sugieren estudios que retratan esta misma desregulación. Así, al exponer a veteranos de guerra del Vietnam a un conjunto de estímulos auditivos y visuales similares a sus experiencias traumáticas vividas en tiempo de guerra, se ha verificado que estos presentaban una elevada tasa cardiaca y una elevada presión sanguínea con la presencia de esos mismos estímulos, siendo debido a una desregulación del sistema nervioso simpático, es decir, de un descontrol en la liberación de adrenalina y noradrenalina ante determinados estímulos traumáticos. Sin embargo, es también importante resaltar que la acción del sistema nervioso simpático en condiciones normales asume un carácter positivo, pues parece tener funciones protectoras y adaptativas para el organismo en los más variados acontecimientos traumáticos (Carlson, 2002).
Esta hiperreacción automática del sistema nervioso simpático en el TEPT, según algunos autores es explicada por la observación empírica de algunos estudios. Asi, Kolk (2001), Bremner, Krystal, Southwick & Charney (1996), Southwick & Friedman, M. (2001), Friedman (1994), Hage-man, Andersen & Jørgensen, (2001), Graeff (2003), Frans (2003), basados en una revisión de algunos estudios, sugieren que al comparar la acción del sistema nervioso simpático entre veteranos de guerra con estrés post-traumático y personas saludables (grupo de control), verificaron que los sujetos que presentaban el trastorno registraban un elevado número de catecolaminas (noradrenalina y adrenalina) medido por la excreción de orina en un período de 24 horas. Por otro lado, otros autores, verificaron que varios sujetos con estrés post-traumático presentaban una disminución del número de receptores adrernergicos pre-sinápticos alpha-2 (α-2) que se piensa puede ser debida al aumento de estos neurotransmisores, que por un mecanismo de baja regula-ción (down regulation) produce una disminución de estos receptores (Perry, Southwick, Yehuda & Giller, 1990; South-wick, Charney & Krystal, 1997; Murburg, McFall, Ko & Veith, 1994). Por último, este aumento exagerado de catecolaminas también se puede demostrar por interferencia farmacológica. Así, para observar más concretamente la respuesta adrenérgica, Southwick, Krystal, Morgan, Johnson, Nagy, Nicolaou et al. (1993) realizaron un estudio en el que se administró ioimbina (yhombine) a 20 veteranos de guerra con estrés post-traumático y se comparó los resultados con un grupo de control formado por 20 sujetos saludables. Como la ioimbina es un antagonista de los receptores alpha-2 adrenérgicos, proporcionan el aumento de liberación de noradrenalina. Lo que se verificó con esta potenciación de neurotransmisor fue que el 60% de los veteranos de guerra manifestaron ataques de pánico y el 40% manifestaron memorias disociativas (flashbacks).
Concluyendo, verificamos que alguna sintomatología presente en el TEPT, en parte se debe a una desregulación de los niveles de neurotransmisores (noradrenalina y adrena-lina) que son esenciales para poner en marcha la actuación del sistema nervioso simpático (Bergherr, Bremner, South-wick, Charney & Krystal, 1997); Southwick, Paige, Morgan, Bremner Krystal & Charney, 1999; Southwick, Krystal, Morgan, Johnson, Nagy, Nicolaou et al., 1993).
Otro sistema implicado en el TEPT es la activación del eje hipotálamo-hipofiso-suprarrenal, del cual según Serra (2003), su alteración va a tener consecuencias en la activación del sistema noradrenérgico visto anteriormente.
De este modo, y como acabamos de referir, en el momento en que el sistema nervioso simpático se activa para preparar al organismo para reaccionar a estímulos estresantes, la actividad del eje hipotálamo-hipofiso-suprarrenal parece ser opuesta, pero teniendo una función complementaria, o sea, presenta una actividad inhibitoria o restauradora de la activación del sistema nervioso simpático. En relación con su mecanismo de acción, está citado en la literatura que cuando un individuo se encuentra en un estado de estrés, la activación del eje hipotálamo-hipofiso-suprarrenal, hace que el hipotalámo libere una hormona designada por CRF (Corti-cotrophine Releasing Factor) o factor de liberación de la cortico-tropina), que a su vez, estimulará la parte anterior de la hipófisis, haciendo que ésta libere una hormona de crecimiento designada por ACTH (Adrenocorticotropic Hormone) que al estimular las glándulas suprarrenales proporciona la liberación de cortisol, el cual ayudará al organismo a terminar con las reacciones neurobiológicas que sean movilizadas por la acción del sistema nervioso simpático ante un estímulo amenazador (Bremner, Southwick & Charney, 1999) Southwick, Yehuda, & Wang, 1998; Charney, Deutch, Krystral, South-wick, & Davis, 1993; Graeff, 2003; Murburg, McFall, Ko & Veith, 1994).
En general, se afirma en diversos estudios sobre la respuesta normal al estrés que los niveles de liberación de la hormona CRF parecen estar aumentados, así como los niveles de cortisol (Seara, 2002; Serra, 2003; Carlson, 2002). Este resultado es bastante lógico, ya que como estamos hablando de dos sistemas complementarios es normal que las proporciones sean idénticas para que el cortisol ejerza sus funciones.
Sin embargo, parece que en el TEPT este modelo neuroendocrino se presenta de forma paradójica. Es decir, ante estímulos estresantes, estudios recientes muestran que aun-que los niveles de la hormona CRF están aumentados, los niveles de cortisol aparecen disminuidos, en comparación con un grupo de control (Bryant, 2003).
Bremner, Licinio, Darnell, Krystal, Owens, Southwick et al. (1997) realizaron un estudio que comprobó que en el TEPT está presente una desregulación en el funcionamiento del eje hipotalámico-hipofisiario-suprarrenal. Al contrario de la respuesta natural al estrés, los pacientes diagnosticados con Estrés Post-Traumático manifestaban una hipersecreción de CFR que está acompañada por una disminución de los niveles de cortisol. En este estudio, en que se utilizó una muestra compuesta por 11 veteranos de guerra del Vietnam diagnosticados con estrés post-traumático, al ser comparados con sujetos saludables se comprobó que presentaban una sensibilidad excesiva al sistema hipotalámico-hipofisiario-suprarrenal.
Otro estudio realizado por Carrion, Weems, Ray, Glaser & Hessl (2002), con una muestra de 51 niños (30 niños y 21 niñas) con una edad media de 10.7 años que presentaban una sintomatología de estrés posttraumático, al compararlos con un grupo de control de 31 personas (las variables sexo y edad debidamente controlados), comprobaron que los niveles de cortisol (medidos a través del nivel de cortisol en la saliva) en este grupo presentaba niveles extremamente inferiores en comparación con su respectivo grupo de control.
Otro estudio, realizado por Yehuda, Giller, Southwick, Lowy & Mason (1991), sugiere que es frecuente evaluar la efectividad del eje hipotalámico-hipofisiario-suprarrenal por la estimulación o inhibición de este mismo eje. Un procedimiento bastante utilizado es usar la medición de cortisol a través de la administración de dexametasona. Este glucocorticoide inhibe la liberación de ACTH proporcionando una disminución de los niveles de cortisol. Así, en las personas que sufren de estrés post-traumático, la administración de Dexametasona origina una supresión todavía más intensa que aquella ocasionada en los sujetos normales (grupo de control). De este modo, Graeff (2003) afirma que esta secreción de cortisol “es controlada por un mecanismo de retro-alimentación negativa que va a actuar sobre los receptores de glucocorticoides situados en el hipocampo, donde su concentración es muy elevada, y también en el hipotálamo inhibiendo la secreción de ACTH”.
Sin embargo, y para finalizar, se verifican en la literatura bastantes estudios, como los de Gaab, Huster, Peisen, En-gert, Heitz, Schad et al. (2002); Mason, Wang, Yehuda, Lu-bin, Johnson, Bremner et al. (2002); Mason, Kosten, South-wick & Giller (1990); y Lauc, Zvonar, Mihaljevic & Flögel (2004) que se dedican al análisis de los niveles de cortisol, o sea, comparan sujetos veteranos de guerra con diagnóstico de estrés post-traumático, con personas normales (grupo de controlo), comprobando que en este trastorno los sujetos presentaban un bajo valor en los niveles de cortisol tanto en el plasma sanguíneo, como cuando se midió por la excreción salivar o de orina en un período de 24 horas.
De este modo, como hemos visto, pacientes con estrés post-traumático presentan una desregulación del eje hipota-lamico-hipofisário-suprarrenal, al cual, por su implicación neurobiológica, no les permite tener una respuesta normal al acontecimiento estresante.
Otro sistema implicado en el TEPT es el sistema opiá-ceo endógeno. Este sistema parece estar relacionado con el trastorno de estrés post-traumático, pues algunos autores sugieren que las alteraciones en este sistema están asociadas a una sintomatología de estrés post-traumático, caracterizada por respuestas de evitación e hiperarousal (Hageman, Andersen & Jørgensen, 2001). En exposición a acontecimientos traumáticos, parece haber un aumento de la liberación de opiáceos endógenos, los cuales ejercen una función analgésica ante el dolor. Bremner & Charney (1994) sugieren con la evidencia de un estudio realizado con veteranos de la Guerra del Vietnam con estrés post-traumático, que ante la exposición de estímulos traumáticos, éstos manifiestan una reducida sensibilidad al dolor. Esta analgesia al dolor es reversible por la administración de un antagonista opiáceo denominado naloxona.
Otro sistema implicado en el TEPT es el sistema dopaminérgico. Dentro de este sistema, al nivel del sistema nervioso central, existen tres grandes proyecciones: la proyección nigroestriada, mesolímbica y mesocortical (Carlson, 2002). Para nuestro estudio, las dos últimas tienen poco in-terés, pues en la literatura se sugiere que en la respuesta a determinados estímulos estresantes la proyección más sensible a estos es la mesocortical, que tiene su origen en el tegmento mesencefalico y su zona de acción al nivel del lóbulo pre-frontal, siendo caracterizada por la ocurrencia de un aumento de los niveles de liberación de dopamina en esta vía (Bremner, Southwick & Charney, 1999; Hageman, Andersen & Jørgensen, 2001). De este modo, es reconocida su impli-cación en el trastorno de estrés post-traumático. Aunque no existan muchos estudios relacionados con la acción dopa-minérgica en el trastorno de estrés post-traumático, los po-cos que hay indican un aumento de los niveles de dopamina cuando se comparan con un grupo de control (Bremner & Charney, 1994; Charney, Deutch, Krystral, Southwick, & Davis, 1993). Por ejemplo, Yehuda, 2000 cit. in Murburg, McFall, Ko & Veith (1994) realizó un estudio en que com-paró veteranos de guerra con estrés post-traumático con sujetos normales y verificó que en la cuantificación de los niveles de dopamina en un período de 24 horas, estos se encontraban más elevados que los del grupo de control.
Con relación al sistema serotoninérgico, este tiene una considerable importancia en la regulación del sistema nora-drenérgico y arousal, que es importantes en la manifestación sintomatológica del estrés post-traumático. Según Kolk (2001), en estudios con animales se tiene verificado que las bajas concentraciones de serotonina son incapaces de modular el arousal, haciendo que el comportamiento manifestado por los animales sea inapropiado debido a un aumento desregulado del arousal ante nuevos estímulos. De este modo, este mismo autor nos señala un estudio realizado por Depue y Spoont en 1986 que nos indica que el fenómeno de la disminución de los niveles de serotonina en los animales se manifiesta por comportamientos de agresividad, hipersensibi-lidad e hiperirritabilidad ante estímulos moderadamente estresantes. Como vemos, estos conjuntos de reacciones conductuales son bastante semejantes con lo que se verifica en los humanos que padecen de trastorno de estrés post-traumático. Así, parece ser evidente que una desregulación en la disminución del sistema serotoninérgico, ante la presencia de estímulos estresantes tiene consecuencias al nivel del sistema inhibitorio de ciertos comportamientos, desencadenando reacciones conductuales con un diagnóstico de estrés post-traumático, específicamente, la impulsividad, agresividad y hostilidad (Southwick, Paige, Morgan, Brem-ner, Krystal, & Charney, 1999; Newport, & Nemeroff, 2000). De este modo, y para comprobar la veracidad de tal información, Southwick, Krystal, Bremner, Morgan, Nicola-ou, Nagy et al. (1997) realizaron un estudio en el que se pro-ponían estudiar la potenciación del sistema serotoninérgico en los pacientes con estrés post-traumático, con la administración de 1 mg de meta-cloropenilpiperazina (MCPP) – un agonista serotoninérgico (5-HT). Se ha verificado que 27% de los 26 veteranos de guerra utilizados en la muestra experimentaron ataques de pánico y 31% evidenciaron la presencia de flashbacks. Sin embargo, este estudio evidencia la similitud existente en el mecanismo de acción entre el MCPP y la Iombina, que actúa exclusiva-mente en el sistema noradrenérgico, como hemos visto anteriormente. (acKay, 1997).
Así, y como veremos más adelante, una de las indicaciones en el tratamiento farmacológico del TEPT , se fundamenta en la actuación de algunos fármacos en el restablecimiento disfuncional del sistema serotoninergico, o sea, aumentando los niveles de concentración serotoninérgica en la hendidura sináptica.
Relativamente al sistema glutamatérgico, éste se constituye y produce sus efectos por la acción de tres grandes subtipos de receptores. En el TEPT, que es nuestro objetivo de estudio, es importante hacer referencia a la acción de dos de ellos: el receptor NMDA y el receptor AMPA (Carlson, 2002). Estos receptores tienen una importante repercusión en procesos relacionados con la percepción y en la codificación de recuerdos relacionados con hechos específicos.
La transmisión del neurotransmisor glutamato está implicada en cualquier situación de respuesta a un acontecimiento estresante. De este modo, la interferencia de uno de estos tipos de receptores de glutamato puede provocar alteraciones al nivel de la memoria, como por ejemplo, la amnesia, con lo cual nos parece oportuno prever que los estados disociativos o flashbacks, frecuentes en el estrés post-traumático, pueden estar relacionados con una desregulación de este sistema glutamatérgico (Bremner, Krystal, Southwick & Charney, 1995; Newport, & Nemeroff, 2000; Serra, 2003).
Por último, otro sistema implicado es el sistema gabaérgico. Este sistema está compuesto por el neurotransmissor GABA y su receptor benzodiazepínico, que según Margis, Picon, Cosner & Silveira (2003) está presente en todo el SNC, afectando varios sistemas funcionales implicados en el estrés, tales como hipotálamo, amígdala, tálamo, hipocampo, etc. De este modo, y teniendo conciencia de esta implicación en el estrés post-traumático, varios estudios han sugerido que hay una disminución de los receptores benzodiazepínicos en pacientes expuestos a acontecimientos traumáticos, con una especial incidencia en la corteza pre-frontal y menos en otras estructuras (Bremner & Charney, 1994; Vermetten & Bremner, 2002; Newport & Nemeroff, 2000; Bremner, Southwick & Charney, 1999). Uno de esos estudios fue rea-lizado por Bremner, Innis, Southwick, Staib, Zoghbi, & Charney (2000), en el cual utilizando una muestra constituida por 30 sujetos con un diagnóstico de estrés post-traumático, verificaron que 41% de esos sujetos presentaban una baja distribución de receptores benzodiazepinicos, comparados con su grupo de control, esencialmente al nivel de la corteza pré-frontal medial. Según este estudio, los autores sugieren que el nivel bajo de receptores benzodiazepinicos suelen estar relacionados con un mecanismo de baja regulación (down regulation) debido a la exposición de acontecimientos traumáticos de guerra, e igualmente puede depender de una alteración de la afinidad de los receptores para benzodiazepinas endógenas, lo que obviamente tendrá consecuencias en la bajada de niveles de los receptores. Hageman, Ander-sen, & Jørgensen (2001) enfatizan el mecanismo de baja regulación (down regulation) como primordial en la disminución del nivel de benzodiazepinas presentes en la corteza frontal.
De este modo, todos sabemos que la corteza pre-frontal regula una serie de procesos tanto cognitivos como conductuales que son potencialmente relevantes en la sintomatología del estrés post-traumático. Así, una disminución en el nivel de benzodiazepinas en esta región tendrá repercusiones al nivel del control inhibitorio de ciertos comportamientos con implicaciones tanto sociales como emocionales. Para finalizar, es referido por algunos autores, tales como, Brem-ner & Charney (1994); Hageman, Andersen, & Jørgensen (2001) o Vermetten & Bremner (2002), que la medicación benzodiazepínica ha sido utilizada con bastante éxito en los trastornos de ansiedad, entre los cuales se destaca el estrés post-traumático.
Como acabamos de ver, los sistemas bioquímicos, con arreglo a los estudios que presentamos, tienen implicaciones directas en la manifestación de una sintomatología de estrés post-traumático.
Sin embargo, no nos limitaremos solamente a su estudio. Actualmente, en virtud del desarrollo de técnicas de neuroimagen, es posible verificar que los pacientes con estrés post-traumático presentan marcadas alteraciones de estructuras cerebrales (Kolb, 1997; Bremner, 1997; Pissiota, Frans, Fer-nandez, Knorring, Fischer & Fredrikson, 2002). De este modo, el complemento de alteraciones estructurales con los sistemas bioquímicos ha sido fundamental en la comprensión del desarrollo de esta patología, como en el avance de posibles tratamientos, todo esto en función de una mejor calidad de vida del paciente.
Profundizaremos a continuación sobre este enfoque. Se ha verificado en diversas investigaciones, que en el TEPT los pacientes presentan recuerdos con pocos elementos narrativos y sin un hilo unitario e integrador. Es decir, presentan los denominados flashbacks, que se caracterizan por un recuerdo intenso de la experiencia traumática sin relación integradora con su historia (Bremner, Narayan, Staib, Southwick, McGlashan & Charney 1999; Gray & Lombardo, 2001; Bremner, Krystal, Southwick & Charney, 1995; Serra, 2003). Esta dificultad de integración de las experiencias, tan frecuentes en el TEPT , se piensa que está relacionada con la lesión o disfunción en varias y diferentes estructuras cerebrales (Bremner, 1997; Bremner, 1999; Bremner, Staib, Kalou-pek, Southwick, Soufer & Charney, 1999; Pissiota, Frans, Fernandez, Knorring, Fischer & Fredrikson, 2002; Kolb, 2001; Serra, 2003). Así, con base en estos autores, presentamos una serie de estructuras cerebrales que parecen estar relativamente alteradas en su función en pacientes con estrés post-traumático. Son las siguientes: Los lóbulos parietales, que parecen tener funciones de carácter integrador de las varias áreas de asociaciones corticales; la amígdala, la cual parece ser activada cuando los sujetos son expuestos a situaciones traumáticas, y por tanto parece estar implicada en funciones de evaluación de la información aferente de carácter emocional; el hipocampo, el cual parece crear un mapa cognitivo que permite toda la categorización de la experiencia; el cuerpo calloso, en cual permite la transferencia de la información entre los dos hemisferios, teniendo un importante papel en la integración emocional y cognitiva de la experiencia; el giro cingulado, del cual se piensa tener un importante papel de amplificador y de filtro, facilitando la integración de aspectos tanto cognitivos como emocionales; y por fin, la corteza pre-frontal, en la cual se activan procesos de resolución de problemas, aprendizaje, discriminación de estímulos complejos y programación de acciones.
En este ámbito, con la utilización de técnicas de neuroimagen, varios son los estudios que han sido realizados en función del análisis de las alteraciones de las estructuras, así como de sus implicaciones, específicamente en el TEPT . De este modo, en seguida, haremos referencia a varios estudios. Así, según Pitman (2001) y Sapolsky (2001) en la literatura se ha sugerido que en el TEPT, existe una marcada relación con la reducción del volumen hipocampal, tanto derecho como izquierdo.
Un estudio realizado por Bremner, Randall, Scott, Bro-nen, Seibyl, Southwick et al. (1995), con una muestra de 26 veteranos de guerra, al ser comparado con su grupo de control compuesto por 22 personas saludables, teniendo las variables demográficas debidamente controladas, se verificó que los individuos con estrés post-traumático presentaban el hipocampo del lado derecho con una reducción de 8% en términos de volumen, relativamente a su grupo de control.
En relación al hipocampo izquierdo, estos presentaban una reducción de 3,8% de volumen en relación al grupo de control. Al utilizar la escala Wechsler de memoria para el estudio de la memoria verbal a corto plazo, se verificó que los individuos que presentaban estrés post-traumático obtuvieron puntuaciones más bajas en relación al grupo de control. Por otro lado, se verificó una correlación marcadamente positiva (0.64) entre las puntuaciones obtenidas y el volumen hipocampal, con lo cual estos autores han sugerido que cuanto menor fuera el volumen del hipocampo las puntuaciones tenderían a ser más bajas.
Lindauer, Vlieger, Jalink, Olff, Carlier, Majoie et al. (2004), a su vez, en un estudio por resonancia magnética realizado en una muestra de 14 oficiales de policía con diagnóstico de estrés post-traumático, al compararlos con su grupo de control constituido por 14 oficiales de policía sin trastorno post-traumático, verificaron que el volumen del hipocampo izquierdo de los sujetos con estrés post-traumático presentaba una reducción del 12.6% con relación a su grupo de control. Con relación al hipocampo derecho, los autores no encontraron diferencias estadísticamente significativas. Sin embargo, en este estudio, además de estudiarse el hipocampo, se analizaron también otras dos estructuras: la amígdala y el giro del hipocampo. Otra vez, en este estudio no se han verificado alteraciones estadísticamente significativas. Al relacionar la reducción del volumen del hipocampo con variables demográficas, se verificó también una diferencia no significativa. Por fin, en este estudio, se verificó una correlación negativa entre las re-experiencias y el volumen del hipocampo, indicando así una asociación entre la severidad de la experiencia traumática y la reducción del volumen del hipocampo.
Wignall, Dickson, Vaughan, Farrow, Wilkinson, Hunter et al. (2004), realizaron uno estudio con una muestra de 15 pacientes con un promedio de edad de 43 años. Cuando lo compararon con su grupo de control, constituido por 11 sujetos saludables, verificaron que los pacientes con estrés post-traumático presentaban una reducción significativa del volumen hipocampal derecho. De este modo, estos resulta-dos sugieren dos interpretaciones posibles: 1) el volumen hipocampal reducido es un factor de predisposición para el desarrollo del estrés post-traumático, o 2) la reducción del volumen hipocampal ocurre después de la presencia del acontecimiento traumático. Estas dos hipótesis, tienen im-plicaciones importantes a la hora de predecir las consecuen-cias del TEPT y también en el momento de selección del tratamiento adecuado para el referido trastorno.
Bremner, Randall, Vermetten, Staib, Bronen, Mazure et al. (1997) en un estudio realizado con una muestra de 17 sujetos adultos víctimas de abuso físico y sexual en la infancia, con TEPT , cuando fueron comparados con su grupo de control con las variables demográficas debidamente controladas, se verificó una reducción de 12% en el volumen hipo-campal izquierdo. Con relación al volumen hipocampal derecho, éste presentó una reducción de 5%, no considerado significativo por los investigadores. Posteriormente, y como ya verificamos en un estudio anteriormente mencionado, se verificó un perjuicio de la memoria verbal a corto plazo por la utilización de la escala Wechsler de memoria. Se verificó también una correlación estadísticamente significativa entre la reducción del volumen hipocampal y el número de años de duración del abuso en la infancia. Con relación a la medi-ción del volumen en otras estructuras cerebrales, se verificó que tanto la amígdala como el lóbulo temporal no presentaban cualquier diferencia estadísticamente significativa.
Ante este conjunto de estudios que evidencian la presencia de la reducción del volumen hipocampal en el estrés post-traumático, hay una pregunta que inevitablemente tendremos que plantear: ¿Porqué el volumen hipocampal aparece reducido en el estrés post-traumático? Diversos investigadores, por el análisis de varios estudios, intentan proporcionarnos una respuesta.
Diversos estudios tales como los de Shin, Heckers, Krangel, Macklin, Orr et al. (2004); Bremner, Randall, Ver-metten, Staib, Bronen, Mazure et al. (1997); Lindauer, Vlie-ger, Jalink, Olff, Carlier, Majoie et al. (2004); Kolb (1997); Yehuda (2001), refieren que el papel de los glicocorticoides liberados durante el estrés, tiene una importancia fundamental en la reducción del volumen hipocampal en el trastorno de estrés post-traumático. Según estos autores, esta liberación de glicocorticoides, que tiene el mayor centro de actuación al nivel cerebral en el hipocampo, provocará una atrofia de las dendritas de las neuronas del hipocampo. Con todo, esto depende de la duración del estrés, es decir, si tiene una duración corta, esta degradación de las dendritas es reversible pero si tiene características de cronicidad ocasionará la muerte de las neuronas del hipocampo, tal y como se manifiesta por la consecuente reducción del volumen del hipocampo, muy característico de los pacientes con TEPT . Sin embargo, Vermetten & Bremner (2002) refieren que la etiología de la disminución del volumen del hipocampo puede incluir también un nivel crónico elevado de cortisol.
Hamner, Lorberbaum & George (1999) describen otro tipo de estructuras que, igual que el hipocampo, suelen estar envueltas en el TEPT. Así, estos autores sugieren
“…que el cortex cingular anterior cumple una función importante en la sincronización entre los estímulos impulsados sensorialmente desde el exterior y desde el interior y las estructuras límbicas involucradas en respuestas emocionales y conductuales a los estímulos condicionados. Esta región cingulada anterior puede ser disfuncional en pacientes con PETP, lo que facilita las respuestas emocionales y de comportamiento exagerado (hiper excitación) característica de la enfermedad”.
Para complementar la afirmación de los autores anteriormente mencionados, Bremner, Southwick & Charney (1999) refieren que lesiones en el giro cingulado anterior provocan en el paciente experiencias intensas de miedo y angustia, con lo cual concluyen que esta estructura también tiene un papel importante en el control de respuestas de miedo.
Ante lo expuesto, Lanius, Williamson, Densmore, Boks-man, Gupta, Neufeld et al. (2001) realizaron un estudio de de resonancia magnética funcional (fMRI), con una muestra de nueve sujetos con diagnóstico de estrés post-traumático como resultado de abusos sexuales. Cuando se comparó esta muestra con nueve sujetos saludables, se verificó con el análisis del flujo sanguíneo en determinadas áreas, que los pacientes con estrés post-traumático muestran un bajo nivel de activación cerebral en el giro cingulado anterior, tálamo y corteza pre-frontal. De este modo, estos autores refieren que los elevados niveles de arousal característico de los pacientes con estrés post-traumático ante experiencias traumáticas pueden conducir a alteraciones del tálamo que dificultan el procesamiento sensorial, resultando en una desregulación de la corteza frontal y del giro angular. Según estos autores, este parece ser el mecanismo subyacente al fenómeno de flash-backs característico del Estrés Post-Traumático.
Otro estudio muy similar realizado por Shin, Whalen, Pitman, Bush, Macklin, Lasko et al. (2001) tras la utilización de la técnica fMRI, con una muestra de ocho veteranos de guerra con diagnóstico de estrés post-traumático, al compararlos con ocho sujetos normales, ha demostrado que en la ejecución de pruebas en que se desencadena el funcionamiento del giro angular anterior, como el test Stroop emocional, los pacientes con trastorno de estrés post-traumático presentan un bajo nivel de actividad en esta región comparado con el grupo de control, que obtuvo la respuesta contraria.
Para finalizar, algunos autores como Koenen, Driver, Oscar-Berman, Wolfe, Folsom, Huang et al. (2001) y Brem-ner, Narayan, Staib, Southwick, McGlashan, & Charney (1999) sugieren que sujetos con estrés post-traumático presentan una desregulación en la ejecución de tareas que implican el lóbulo frontal. El lóbulo frontal, de una manera general, desempeña un papel bastante importante en el planeamiento motor, en actividades que implican juicio, raciocino, mantenimiento de la atención, concentración, procesos de codificación y evocación de la memoria, regulación de impulsos y regulación de estados de humor. (Gilboa, Shalev, Laor, Lester, Louzoun, Chisin et al., 2004). Como estas funciones están directamente relacionadas con la sintomatología del estrés post-traumático, estos mismos autores corroboran esta afirmación refiriendo algunos estudios que evalúan el desempeño cognitivo de sujetos con estrés post-traumático, verificando un perjuicio considerable en la memoria y el aprendizaje.
Finalizada esta caracterización de los varios sistemas y estructuras subyacentes a toda la sintomatología presente en el estrés post-traumático, consideramos muy pertinente finalizar este artículo con una breve referencia a las indicaciones farmacológicas actuales para el TEPT.
Indicaciones farmacológicas
La investigación y el conocimiento de los procesos neuro-biológicos implicados en la etiología del estrés post-traumático es el primer paso para el desarrollo de tratamientos aplicados a este trastorno. Como hemos visto, el estrés post-traumático, a nivel neurobiológico, de una manera general, se fundamenta en un conjunto de alteraciones de algunos neurotransmisores y sistemas cerebrales específicos (Bremner & Charney 1994). De este modo, es fácil vaticinar que el desarrollo de fármacos específicos para actuar en esos sistemas representa un avance y una consecuente aproximación a la eficacia del tratamiento del estrés post-traumático.
Pasaremos ahora a la caracterización de los principales fármacos utilizados en el tratamiento del estrés post-traumático, sin profundizar en su estudio pero sí haciendo simplemente una breve referencia.
Para empezar, según Bernik, Laranjeiras & Corregiari (2003), hay dos grandes categorías de síntomas sobre los cuales van a actuar los fármacos implicados en el tratamiento del estrés post-traumático. Así, en una primera categoría, los fármacos actúan sobre los síntomas principales o nucleares del trastorno, o sea, la re-experimentación recurrente e intrusiva de los acontecimientos traumáticos, la evitación de acontecimientos traumáticos, ansiedad generalizada e hiper-excitación. Por otro lado, los fármacos también actúan sobre los síntomas secundarios de este trastorno, o sea, en la disfunción ocupacional, vocacional y social y en la baja resistencia al estrés. Esta actuación farmacológica, tiene como principal objetivo, obviamente, reducir toda la sintomatología característica de este trastorno de modo que proporcione al paciente una mejor calidad de vida.
De este modo, son varios los estudios citados en la literatura que relatan la eficacia de algunos medicamentos específicos en el tratamiento del estrés post-traumático.
Dentro del ámbito de la psicofarmacología, los fármacos más utilizados en el tratamiento del estrés post-traumático son esencialmente los tres grandes grupos de antidepresivos, es decir, los antidepresivos triciclicos,; los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO’s) y los inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina (ISRS). Estos fármacos se muestran eficaces en el control del hiperarousal del estrés pos-traumático, en la disminución de la recurrencia de memorias intrusivas de acontecimientos traumáticos y en las respuestas de evitación de los mismos (Escalona, Canive, Calais & Davidson, 2002; Hageman, Andersen & Jørgensen, 2001; Penava, Otto, Pollack, & Rosenbaum, 1997).
Según otros autores, como Albucher & Liberzon (2002); Friedman (2000); Kolk (2001) e Orr (1994) la eficacia del control de la recurrencia de la sintomatología de este trastorno también se produce por la administración de fármacos ansiolíticos (esencialmente benzodiazepínicos), anticonvul-sionantes y antipsicóticos, tanto clásicos como atípicos. Sin embargo, en este último caso, la cantidad de efectos adversos (de tipo extrapiramidal) que originan estos fármacos, hace que se tengan serias reservas en cuanto a su aplicación.
Por último, parece que el uso único y exclusivo de los fármacos no logra una eficacia total y por tanto debe hacerse siempre un tratamiento combinado de farmacoterapia con terapia cognitivo-conductual, para alcanzar una mayor eficacia y la consecuente disminución de la recurrencia de la sintomatología típica del TEPT (Parra, 1999).
Conclusión
Como conclusión, hemos verificado que son múltiples los mecanismos que están presentes en la respuesta a un acontecimiento traumático. La desregulación de estos mecanismos, característica del estrés post-traumático, desencadena un conjunto de respuestas inadecuadas que tienen repercusiones en el paciente de tipo físico, psicológico y social, como hemos visto.
Actualmente se procura controlar este comportamiento inadaptado con la administración de un tratamiento conjunto de farmacoterapia y terapia cognitivo-conductual, de modo que se pueda restablecer el equilibrio homeostático funcional del organismo, con la consecuente repercusión en la mejora de la calidad de vida de los enfermos.
